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El 'Pakea', en medio de la flota en la salida de Plymouth. Foto: deia |
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El 'Pakea-Bizkaia' y Basurko ya navegan rumbo a Boston
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Mike Golding fue el encargado de dar la salida oficial que fue acompañada por más de 1.000 personas en Plymouth.
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Koldo Txakartegi
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bilbao. El Pakea-Bizkaia de Unai Basurko navega ya las primeras millas de la Artemis-Transat. La flota de trece barcos de esta regata que une Plymouth y Boston por el Atlántico Norte salió ayer por la mañana del puerto inglés después de que el navegante británico Mike Golding hiciera el honor de dar la salida oficial, que fue acompañada por más de 1.000 personas en diferentes embarcaciones.
Los Open 60, acompañados de viento suaves como estaba pronosticado, se deslizaban en las primeras horas a una velocidad de 9 nudos en busca de su primer objetivo, el paso por Eddystone. El primero en franquearlo fue el francés Loick Peyron, con el Gitana Eighty, que se llevara el simbólico premio de un reloj. A continuación, lo fueron haciendo el resto de embarcaciones.
Unai Basurko atravesó Eddystone en décimo puesto y avanzaba las primeras millas dentro del grupo. Por delante, queda todo un océano que navegar y para la primera noche ya se espera que el mar ponga los primeras dificultades a los regatistas. Las partes meteorológicos hablan de una "situación inusual" para esta época del año en el Atlántico Norte debido a las bajas presiones situadas sobre la Península Ibérica. Por eso, los barcos deberán atravesar zonas de vientos caprichosos.
"Es un sueño estar aquí en la regata en solitario más antigua, rodeado de estos patrones de gran calidad y de los mejores barcos del mundo de esta categoría", indicó el navegante vizcaino poco antes de partir de Plymouth, que afirmó sentirse "fuerte, preparado y con muchas ganas de salir a navegar", como el Pakea-Bizkaia.
Basurko tiene más o menos claro qué se va a encontrar en su singladura hasta Estados Unidos. "Parece que lo más cómodo va a ser dejar las aguas del Canal para adentrarse en el océano. Luego, llegará una parte muy dura en el Atlántico al tener que navegar por latitudes muy altas y, finalmente, dejaremos a estribor una puerta de hielo antes de llegar a Terranova. El final será muy complicado ya que encontraremos muchos pesqueros y muchos vientos cambiantes cuando habrá ya muchas ganas de llegar a Boston", explicó. "Espero que allí pueda decir que el patrón está contento y el barco, en perfecto estado", concluyó. |
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