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La aventura italiana
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No quito el 25 en todo el Giro
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Iker Camaño
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SE lo dije al mecánico nada más terminar la etapa: no quito el 25 en todo el Giro, ni en la crono. La jornada fue durísima. Fíjense, tenía cerca de 3.000 metros de desnivel y estuvimos todo el día subiendo y bajando. En especial, era dura la última subida, con una rampa del 10% que asustaba, pero el recorrido estaba plagado de repechos en los que había que tirar de maneta. Cuantos más dientes, mejor. No me extraña que se rompiese tanto el grupo de favoritos. Y eso que el Giro no ha hecho más que empezar. Lo dicho, no quito el 25 en toda la carrera.
¡Madre mía! ¡Cómo ha ganado Riccò! Claro, no lo he visto en directo, una pena, pero he podido observar la repetición por la tele cuando nos hemos montado en el autobús, no se lo pierdan, durante el largo traslado de 130 kilómetros hasta nuestro hotel después de la paliza de casi seis horas dando pedales. Pero vamos al grano; vaya con Riccò. Sabíamos que estaba bien, que hoy podía ser un buen día para él, pero de ahí a ganar como lo ha hecho... Empezar así es algo grande para nosotros, porque, para qué engañarnos, la temporada no nos estaba sonriendo (sólo llevábamos un triunfo). Riccardo tenía en mente este final, por su explosividad, pero no nos esperábamos que fuese a ganar de esa manera, sobre todo, teniendo en cuenta los rivales que tenía. La victoria nos quita presión de cara a las próximas etapas, pero no es menos cierto que ahora nos tocará llevar el peso en finales similares. Tocará trabajar. Aunque teniendo a Riccò y Piepoli en el equipo, se hace encantando.
Por cierto, que la etapa de ayer puede ser el fin de la amistad entre Leo y Joaquim Rodríguez. Me lo dijo Purito, en broma, claro, nada más finalizar la etapa porque Piepoli había tirado a por él cuando éste atacó a un kilómetro. Cosas del deporte. Hoy, etapa llana, pero yo, por si acaso, no quito el 25. |
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