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Intérpretes que completaron el reparto en 'Turandot'. Foto: r. zARRABEITIA |
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crítica > Con un reparto muy bien seleccionado
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'Turandot', feliz cierre de temporada de la ABAO
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J.a.z
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'Turandot', de G. Puccini. Director: A. Allemandi. Director de escena: N. Espert,(M. Berriel, en Bilbao). Reparto: Adrienne Dugger (Turandot), Marco Berti (Calaf), Latonia Moore (Liú), Deyan Vatchkov Timur), Marco Moncloa, Jon Plazaola, Mikeldi Atxalandabaso (Ping, Pang y Pong), J. M. Montero (Aitoum), Joung Min Park (Mandarín). Coro de Opera de Bilbao; Escolanía Ntra. Sra. de Begoña. Orquesta de Euskadi. Euskalduna Jauregia. Bilbao, 10 de mayo.
ABAO-OLBE clausura su temporada 2007-08 con una valiosa representación de Turandot, ópera que exige recia y nada fácil labor a los cantantes solistas, pero también al coro y orquesta, conjuntos éstos de labor coprotagonista en esta magna obra. La dirección de Antonello Allemandi es viva, sin restar volumen sonoro a la poderosa escritura orquestal de foso y escena. Y, sin duda, la clave del éxito estuvo ante todo en los tres personajes principales interpretados por las sopranos Dugger y Moore y el tenor Berti.
Hace un lustro se mostró ya en el Euskalduna la creación escénica de Núria Espert de esta coproducción de ABAO-OLBE, Teatre del Liceu y Capitole de Toulouse, que en esta ocasión ha sido dirigida por Marco Berriel. Se distinguen bien las escenas más íntimas y las de gran integración popular, con muy abundante número de personas -estampa obvia de Pekin, sin duda- pero sin que ese gran relleno escénico oscurezca los hechos, sino más bien aumente su sentido. La escenografía, figuración e iluminación (nada menos que de Ezio Frigerio, Franca Squarciapino y Vinicio Cheli) poseen aspecto tan elegante como útil para montar y visionar bien las acciones y escudriñar el reparto de los distintos personajes. También los coros, militares, sirvientes, bailarinas, esclavos, etc. se colocan y mueven con efectivo realismo.
Como ya se ha comentado, Allemandi impone sentido dramático en las escenas propias de ello, mudando bien la expresión en las íntimas, aunque hubo algunos momentos de irregular conexión de foso y escena, como ocurriera en la del trío de ministros, en el Acto II. Aunque la Orquesta de Euskadi realizara buen trabajo, una mayor exigencia perfeccionista desde el podio conseguiría mayor ascenso en el sentido de esta tan elaborada como significativa orquestación pucciniana.
En cuanto al canto, cítese en primer lugar la complejidad de Turandot, rol de técnica tan compleja como de aspecto algo enigmático, puesto que este personaje será misterio incluso hasta en el dúo final… que no resulta conclusión temática.
La soprano Adrienne Dugger, quien ya protagonizó la solitaria Erwartung en Bilbao en el 2005, realiza aquí una interpretación apropiada, sobre todo dando carácter especial al Acto II, ya desde su más que difícil aria In questa reggia, a pesar de que se notaran vibratos en su emisión. Logrando claridad incluso en momentos de poderosa orquestación, hasta en el nivel agudo, la Dugger se expresa con el sentido que precisa su personaje. De todas maneras, se le notaría mucho más cómoda de emisión en el dúo final con Calaf.
El ya admirado mundial Marco Berti, quien debuta con gran fortuna en Bilbao, es un Calaf de línea y dicción realmente netas y acogedoras, ya desde su primer aria Non piangere, Liú. Fraseo expresivo en todas las alturas, con cálido color en los agudos. Su extenso papel, pues ni desaparece en los tres actos, muestra la más acogedora virtud en el Nessun dorma, como es de esperar. Y Latonia Moore, por su parte, es asimismo cantante muy apropiada para el rol de Liú. Así como Turandot es casi un misterio humano, la Liú es un símbolo poético, por lo que sus compases son de una lírica especial, materia que interpreta la Moore con acertado e íntimo sentido y con dominante entonación en todos sus pasos, e incluso con casi dulzura en su propia muerte. Recibió los mayores aplausos.
Muy útil elección la del bajo Deyan Vatchkov, quien a pesar de juventud interpreta con carácter al exiliado rey anciano Timur. Con válida corrección, asimismo, José Manuel Montero, en su breve Altoum y J. Min Park como Mandarín. Y puede destacarse la tarea del trío ministral (Moncloa, Plazaola y Atxalandabaso) que además de su apreciable cantar conjunto e individual actúa con un buen movimiento teatral.
Apreciable labor la del reducido grupo de la Escolanía de Begoña. Y el Coro de Opera de Bilbao posee ya alto nivel desde su gran actuación del primer acto, para continuar con magnífico trabajo en su dura y larga así como protagonística acción. |
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