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Unidos y fuertes en favor de la música
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Por sus escenarios pasan cientos de músicos. A sus salas acuden miles de personas. Cada uno por separado defiende lo suyo, pero ahora han sumado fuerzas para dar vida a la asociación Kultura Live y así afrontar juntos sus problemas comunes.
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Carlos González
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En sus escenarios suena la mejor música en directo. Grupos de aquí y de allá, y públicos tanto propios como llegados desde otros puntos se dan cita entre sus paredes para disfrutar, bailar, cantar, descubrir y vivir momentos únicos. Pero su situación no es fácil. Cuando interesa son focos de cultura importantes e incluso puntos de atracción para gente de fuera. Cuando no, les acusan casi de todo. Por eso, para dignificar su trabajo, para conseguir ventajas conjuntas, para pelear en determinados frentes unidos, 16 salas de conciertos del País Vasco y Nafarroa han sumado fuerzas en Kultura Live, una asociación que está dando sus primeros pasos abierta a la participación del resto de locales privados que existen en los cuatro territorios.
Pero esta agrupación no nace de la nada. Otros lugares del Estado (el ejemplo más claro está en Catalunya) ya cuentan con plataformas de este tipo, englobadas en la Asociación Cultural Coordinadora Estatal de Salas de Música en Vivo (ACCES). En ese camino es donde quiere trabajar Kultura Live, participada, de momento, por 360 Aretoa (Arrasate), Bilbaina Jazz Club (Bilbao), Idaba Musik (Zornotza), Kafe Frontón (Tolosa), Musutruk Kafe Antzokia (Gernika), Sala Artsaia (Iruñea), Sala Central Heineken (Donostia), Helldorado (Gasteiz), Sala Lur (Elizondo), Sala Noboo (Tudela), Sala Rockstar (Bilbao), Sala Rockstar (Donostia), Sala Rockstar Live (Barakaldo), Sala Santana 27 (Bilbao), Sala Tótem (Villava) y Sala Tunk! (Irun).
"La base sobre la que nace esta idea es que es determinante que se nos considere como agentes culturales. Nadie tiene ninguna duda sobre que el concierto del cuarteto de cuerda que va a tener lugar en el teatro es un evento cultural. Sin embargo, una banda de rock o pop o cualquier otro estilo es considerada como otra cosa", explica Sergio Yuguero, presidente de la nueva asociación y responsable de Tunk!
Y es que se olvida con demasiada frecuencia que estos escenarios privados son punto de encuentro para la creación artística, desarrollando una actividad que las instituciones no pueden hacer. "Frente a ese beneficio que obtiene cualquier ciudad con una sala, lo que recibimos a cambio es una batalla constante contra nosotros; somos los malos, los responsables de todo, de los ruidos, de cualquier problema...", apunta Yuguero, a pesar de que después sus programaciones sean puestas como ejemplo de la actividad musical de un municipio por el político de turno.
El primer problema fundamental con el que se enfrentan estos espacios es que no existe una licencia específica para ellos, algo que abre la puerta a que las administraciones puedan actuar según el criterio de cada momento o de cada uno. Eso, cuando a estas salas no se les culpa del ruido o de la suciedad que se genera en la calle, es decir, fuera de su control.
Pero a la actuación de algunas instituciones hay que añadir otro elemento importante en esta cuestión, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). "Nos tienen abrasados. Pagamos, pagamos y pagamos. Los artistas viven de nosotros y lo que no puede ser es que nos demonicen como lo están haciendo", describe el presidente de la asociación, quien señala que esta plataforma incluso utiliza el dinero que obtiene de las salas privadas para luego comprar teatros y locales que les hacen la competencia.
Todo ello se produce, además, en plena crisis del sector discográfico, lo que lleva a muchos grupos a repercutir en lo que cobran por cada concierto lo que han dejado de ganar en la venta de un disco, a lo que hay que añadir que la proliferación de grandes festivales en el Estado está haciendo que los caches de determinadas bandas se infle en demasía, aunque Yuguero defiende que "siempre es bueno que haya música en directo". Y todo ello ante un público que es ajeno a todas estas cuestiones.
La única manera de luchar contra estas cuestiones es haciendo causa común y de ahí la necesidad de Kultura Live, constituida el pasado 1 de abril con la intención de trabajando y abriendo su estructura a otros escenarios del País Vasco y Nafarroa que estén interesados. El resultado final tiene que ser construir una voz común a la hora de tratar tanto con las administraciones como con la SGAE y otros sectores implicados en su día a día (artistas, promotores y demás agentes).
Y es que la asociación no quiere precipitar nada, sino ir dando pasos firmes pero seguros. De momento, ya se está trabajando en la puesta en marcha de una web que informe de todos los eventos musicales en Nafarroa y el País Vasco y que permita la compra directa de entradas para los conciertos.
A partir de ahí, la capacidad de desarrollo de la asociación es muy importante si se ven ejemplos como el catalán. Pero no hay que correr a lo loco. La música en directo necesita que se hagan bien las cosas. |
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