bilbao. Un millar de penas alternativas a la prisión no se ejecutan en Euskadi por falta de medios. Exactamente, sólo existen 107 plazas para conmutarlas por trabajos en beneficio a la comunidad. Organizaciones como la Federación Española de Municipios y Provincias y la Cruz Roja tienen suscritos un convenio con Instituciones Penitenciarias para que los penados puedan desempeñar su castigo, pero la gran mayoría queda sin llevarlo a cabo porque el número de plazas ofertadas está muy por debajo del necesario.
Si la situación ya resulta precaria de por sí, desde el 2 de diciembre se ha agravado todavía más con la entrada en vigor la reforma del Código Penal que castiga las infracciones más graves relacionadas con la seguridad vial. Por ejemplo, sólo durante el pasado fin de semana, la Ertzaintza detuvo a 16 conductores que arrojaron una tasa de alcohol superior a 0,60 miligramos por litro. Si resultan condenados, lo que sucederá con toda probabilidad, deberán abonar una multa, se les retirará el carné y serán penados a entre 30 y 90 días de trabajos en beneficio de la comunidad, siempre que no tengan antecedentes penales. Y sin contar los arrestos realizados por las policías municipales.
Lo más grave es que los trabajos en beneficio de la comunidad de menos de 30 jornadas, que son los más habituales, prescriben al año. Desde diciembre y hasta la semana pasada, los tribunales del Estado ya han dictado más de 2.800 sentencias por delitos relacionados con tráfico, cuyo castigo incluye este tipo de medida alternativa, informaron fuentes de Instituciones Penitenciarias.
Desde esta institución indicaron que cada plaza puede ser ocupada por más de una persona: una en el turno de mañana y otra en el de tarde, por ejemplo. Pero la realidad que constatan las asociaciones es que realizar el seguimiento de los condenados requiere tiempo. Desde Cruz Roja, con quince plazas en Bizkaia, su coordinador, Manu Calvo, indicó que en 2007 un total de 23 personas trabajaron con ellos para conmutar sus penas. "Son un refuerzo a los servicios que ofrecemos. No dependemos de ellos para realizar nuestro trabajo y siempre hay una persona que los tutoriza y realiza su seguimiento". Entre las actividades que llevan a cabo se encuentran el apoyo en la oficina, ayuda en camas articuladas en la residencia de ancianos y atención en el servicio de transporte adaptado a personas con discapacidad.
"Generalmente las plazas siempre están ocupadas", indicó Calvo, quien explicó que "normalmente llegan muy colaboradores" y que, si surgen "dificultades", reenvían un informe a Instituciones Penitenciarias para prescindir de esa persona. El número de días que realizan trabajos en beneficio de la comunidad es "muy variable", desde 4 a 300 jornadas.
Desde el Banco de Alimentos, que oficialmente ofrece cuatro plazas en Bizkaia y tres en Araba, su presidente, Nicolás Palacio, explicó que hace un tiempo decidieron "diluir" su compromiso con el convenio porque "ni se cubrían siempre las plazas ni todo el mundo podía hacer el trabajo de carga y descarga de los camiones". Así que, en realidad, en la CAV como mucho hay 100 plazas. |