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Un curso en el extranjero combina aprendizaje del idioma y conocimiento del país. Fotos: deia |
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Un valor añadido para el currículo
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Estudiar en el extranjero permite aprender un idioma sobre el terreno con las ventajas que ello conlleva, añadidas a la inmersión en otras culturas que ayudarán al éxito en el mercado laboral.
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LA mayoría de las ofertas de empleo y promociones profesionales dentro de las empresas exigen como requisito el dominio absoluto de al menos el inglés, y los profesionales que hablan varios idiomas son más valorados y están mejor pagados en la actualidad. Además, la inmersión en otras culturas contribuye a formar personas más preparadas, flexibles y abiertas, lo que sin duda logra que tengan más éxito en las empresas de hoy en día, que promueven la movilidad y son, en muchos casos, multinacionales.
Así, pasar un verano en el extranjero aporta un valor añadido al currículo del estudiante, junto a otras ventajas como la de ser una forma de descubrir quién es uno mismo en una etapa de temprana juventud. Viajando a otro país para estudiar es una vía perfecta pra conocerse mejor a uno mismo y ganar en seguridad en uno mismo. Paralelamente, se abren nuevos horizontes y se hacen nuevos amigos.
El contacto con otras personas mejora las habilidades sociales y se adquiere más confianza en uno mismo, que hace sentirse más independiente. Al convivir con gente de otras culturas, se aprende mucho y se obtiene una mayor soltura en la comunicación no verbal.
Por otra parte, es la mejor manera de conocer y aprender un idioma de verdad. Asistir a clases en un aula del propio país es un buen punto de inicio, pero el contacto con las personas que hablan ese idioma hace que el vocabulario sea mucho más rico.
Otro punto a tener en cuenta es que cada día son más las empresas que valoran muy positivamente este tipo de experiencias a la hora de elegir a su personal.
Realizar un curso de verano en el extranjero es una de las opciones más extendidas entre los jóvenes y/o estudiantes que quieren aprovechar el verano combinando el aprendizaje de otra lengua con el conocimiento del país correspondiente.
Con la progresiva internacionalización de la educación, además, las universidades ofrecen cursos de verano de carácter interdisciplinar que resultan un reclamo para los estudiantes internacionales.
Por su parte, los organismos públicos de cada vez más países ofrecen programas o becas que permiten a sus nacionales realizar un curso de verano en el extranjero o mejorar su formación durante el periodo estival.
Las becas convocadas por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) en el Estado son clara muestra de ello.
Llegado el momento de comenzar a programar el viaje, un consejo de experto consiste en empezar a pensar dónde y cómo se quiere hacer.
Y que, cuando se tenga clara esta cuestión, se proceda a formalizar la reserva, para así tener la certeza de poder hacer el curso que realmente desea cada cual y en el sitio que más le interesa.
Así las cosas, no queda más que animarse, informarse y... ¡preparar las maletas! |
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