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Por el conjunto escultórico de Richard Serra se pagó 20 millones de euros. Foto: deia |
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La compra de dólares vuelve a protagonizar el debate parlamentario
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Azkarate insiste en que "no fue la más afortunada pero fue una decisión razonable, sensata y prudente".
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M. Redondo-david Mangana
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gasteiz. Vidarte y Azkarate volvieron a comparecer ayer ante el Parlamento vasco por segunda vez en dos semanas para explicar la gestión de la Sociedad Tenedora, en la que se ha detectado el mayor número de irregularidades cometidas por Cearsolo.
Los grupos de la oposición volvieron a pedir explicaciones sobre la compra de divisas realizadas por el museo para adquirir entre 2002 y 2005 el conjunto escultórico de Richard Serra. Unas pérdidas que para el PSE ascienden a más de siete millones de euros, para el Tribunal Vasco de Cuentas, seis, y para el Guggenheim, 4.275.000 euros.
Diferencias contables que volvieron a salir ayer a debate. La consejera de Cultura explicó que el comité de asesores financieros del Guggenheim está integrado por representantes de algunas de las empresas del patronato como Ipar Kutxa, Arthur Andersen, Deutsch Bank, la sociedad rectora de la Bolsa de Bilbao...). La decisión fue promovida por la dirección del centro cultural, en una decisión compartida por la Tenedora, que es la encargada de la compra de obras de arte. "No fue la más afortunada pero fue una decisión razonable y sensata", aseguró Azkarate.
En la misma línea, se manifestó Vidarte, que explicó que se pactó a un cambio que oscilaba entre 0,92 y 0,99 dólares por euro, para comprar 28 millones de dólares entre 2002 y 2005. "Pero cambió la tendencia al alza que mantenía el dólar desde 1999 y la revalorización del euro provocó una importante pérdida".
Las diferencias vuelven a centrarse en contabilizar como mayor valor de las obras las pérdidas por el tipo de cambio del dólar, un criterio que fue censurado por el TVCP. Al analizar las operaciones de compra de dólares entre 2002 y 2005 destinados a la adquisición de las esculturas La materia del tiempo, de Richard Serra, el Tribunal detectó seis millones de pérdidas por el descenso del valor del dólar en el mercado de divisas. El auditor avala el principio de contabilizar como inmovilizado material los gastos asociados a la compra de obras de arte, pero considera que este principio sólo puede ampliarse a las diferencias de cambio desde la fecha en que exista un contrato que vincule a las partes en el encargo.
luces y sombras Los grupos parlamentarios interrogaron ayer a Vidarte, sobre dólares, criterios y misteriosas claves numéricas de fácil acceso, convirtiendo la reunión en un baile de cifras, normas y conceptos cuasibursátiles. "Creo que esto también lo he explicado muy mal", fue una de las frases más repetidas por Vidarte, que bregó todo lo que pudo e insistió una y otra vez en hacer accesibles sus explicaciones, mostrando sus capacidades en un terreno, el de las bambalinas más burocráticas del arte, al que últimamente está tristemente acostumbrado.
La primera en preguntar fue la parlamentaria de Aralar, Aintzane Ezenarro, marcando una pauta con las tres cuestiones más repetidas a lo largo de la sesión. ¿Por qué se cambió el criterio contable en la adquisición de divisas pasando de 'gastos' a 'valores activos inmovilizados'? ¿Por qué se compró por adelantado tanto dólar? Y, por último, ¿por qué no se conoció la cesión de la clave de las cuentas a Cearsolo?
Vidarte se puso a la labor. Punto uno. La auditoría realizada considera adecuado el cambio de criterio al documentar la compra de dólares, no así el Tribunal Vasco de Cuentas. Punto dos. No se compraron dólares, sino que se aseguró, en previsión de futuras adquisiciones de obra, una proporción dólar-euro -con sus consecuentes compromisos con la entidad bancaria- ante la supuesta "volatilidad" que abocetaba el mercado. "Asegurar se asegura el tipo de cambio, no las pérdidas. La idea de que el seguro evitaba las pérdidas es un error, sólo garantiza un precio", apuntó el director del museo.
La tercera pregunta trajo la mayor sorpresa de la mañana. "BBK le dio al señor Cearsolo una clave, y se la dio sin tener autorización". Idoia Cuadra, de EA, confío en que esta información llegue a las autoridades oportunas y en que una futura comisión de trabajo aclare en profundidad todos estos temas. "Si BBK dio un código y no lo comunicó, no conozco ningún caso como éste, es un vacío tremendo por parte del banco", añadió Ezenarro.
Itziar Basterrika, desde Ezker Abertzalea, avanzó que su grupo valora la posibilidad de ejercer una acusación particular, mientras que el popular Carmelo Barrio llamó a la reflexión crítica y denunció la ausencia de auditorías anuales para detectar las diversas anomalías financieras. "Tenemos que superar esta situación de crisis en uno de nuestros emblemas, detrás de su éxito se han escondido el desfalco y la irregularidad".
La socialista Isabel Celaá firmó uno de los turnos más incisivos de la comisión, llamando a la transparencia ante la "espesísima niebla" y el "lenguaje poco preciso" de Vidarte. Celaá cifró en 7,4 millones las pérdidas y ahondó también en lo que definió como "cortina de humo", porque "cuando se cambian unos criterios contables es preciso especificarlo con nitidez".
La colección de obras duplica su valor
La casa de subastas Sothebys ha tasado en más de 262 millones de dólares las obras de la colección del Guggenheim Bilbao, lo que supone el triple de lo que costaron en su día. Entre las obras que más se han revalorizado, cuatro esculturas de Chillida. Hasta la fecha el Gobierno vasco y la Diputación han invertido 96 millones de euros en la compra de obras de arte para el Guggenheim. Por lo tanto, el valor de la colección se ha multiplicado por dos. A día de hoy vale 180.311.000 euros, lo que supone que su valor en dólares se ha triplicado, y se cifra en 263.254.000 dólares. La pieza que más se ha revalorizado es una obra del pintor estadounidense Mark Rothko. Un cuadro sin título que cuesta un 1.300% más que cuando se compró, casi al mismo nivel que cuatro obras de Chillida que rozan 1.000% de revaloración. La mayoría se ha revalorizado a excepción de tres de ellas, que no han compensado la depreciación del dólar. Se trata una de Beuys, que se compró en 2001 por cuatro millones y medio de euros y ahora costaría 3, y dos de Saura, que se adquirieron por 1.156.000 euros y ahora se han depreciado en 153.000 euros. >m. redondo |
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