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Las bombas causaron daños superficiales en las excavadoras. Foto: efe |
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ETA comete su primer atentado contra el TAV con dos bombas en excavadoras
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Las máquinas trabajaban en una carretera pero la empresa a la que pertenecen también construye la Y vasca
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deia
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hernani. ETA volvió a demostrar ayer que no amenaza en balde. Tras numerosas soflamas contra el tren de alta velocidad (TAV) en Euskadi la organización armada pasó ayer a los hechos e hizo explotar dos bombas en sendas excavadoras de la empresa constructora Amenabar, concesionaria de un tramo de la Y vasca junto a otras empresas. Las explosiones, registradas de madrugada en las obras de construcción de la variante de Urnieta, causaron daños materiales a los vehículos. Como la noticia no había trascendido a media tarde, fue la propia ETA, quien en un acto no muy habitual, reivindicó el atentado con una llamada a la DYA de Bizkaia. Sería el primer atentado de ETA contra la infraestructura ferroviaria, que ya ha sufrido otras agresiones de grupos radicales.
Las explosiones se registraron sobre las 2:30 horas en las obras de la variante de Urnieta, en el barrio de Santa Bárbara de Hernani. La Ertzaintza atribuye a ETA el atentado, ya que los primeros análisis de los expertos en explosivos han determinado que las bombas estaban probablemente compuestas por amonal introducido en sendos recipientes metálicos, del estilo de los colocados en la sede de Osalan de Donostia el Primero de Mayo.
Tras el atentado, varios vecinos que escucharon las detonaciones alertaron a la Ertzaintza, que desplazó varias patrullas para efectuar una inspección de la zona, en la que no encontraron indicios de ninguna explosión.
Según han informado fuentes próximas a la investigación, las excavadoras pertenecen a la empresa constructora Amenabar, que además de participar en las obras de esta carretera en Hernani, es una de las compañías concesionarias de la construcción del Tren de Alta Velocidad, un proyecto al que se opone la autodenominada izquierda abertzale.
El refuerzo de la seguridad en las obras del TAV ha podido obligar a ETA a trasladar sus ataques lejos del epicentro de las obras. El atentado de ayer, por ejemplo, se cometió en una obra que nada tiene que ver con el tren. El riesgo es mucho menor para los terroristas porque la vigilancia es mucho menor que en los tramos de la Y vasca. El efecto y la presión a las empresas, en cambio, es muy similar a si lo perpetraran sobre el terreno por el que discurrirá el TAV.
Documentos internos de ETA a los que ha tenido acceso la agencia Vasco Press revelan que la dirección de ETA comenzó a estudiar su postura contra el tren de alta velocidad, al menos, en enero de 2004. La decisión inicial fue no intervenir directamente mediante atentados, pero dejando la puerta abierta a perpetrar acciones terroristas llegado el caso. Los analistas de los servicios policiales habían llegado a la conclusión hace ya algunos meses de que ETA podía atentar en cualquier momento contra las obras o las empresas relacionadas con este proyecto de infraestructuras, el más importante de la historia reciente de Euskadi.
En la entrevista con ETA publicada en Gara el 5 de enero, ésta dedicaba palabras oscuras al tren: "Hay intereses muy grandes, los intereses económicos del PSOE y del PNV, proyectos económicos gigantescos que unen a ambos. Basta con ver cómo llegan a acuerdos en proyectos como el del TAV, impuesto y destructivo, o cómo se dan apoyo mutuamente en los presupuestos de Vascongadas y del Estado español". |
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