ginebra. Apenas 270.000 personas, menos de un tercio de los birmanos más afectados por el devastador paso del ciclón Nargis, han podido recibir la ayuda de la ONU, diez días después del desastre, lo que hace imprescindible un puente aéreo o marítimo, señaló ayer esa organización.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) expresó su esperanza de que los gobiernos de Birmania y Tailandia acuerden pronto la apertura de un corredor terrestre humanitario desde la frontera del segundo país hasta las zonas devastadas en el sur birmano. La portavoz de la Oficina de la ONU para la Ayuda Humanitaria, Elizabeth Byrs, lamentó ayer en conferencia de prensa que menos de 300.000 personas hayan recibido ayuda hasta ahora, ya que al menos millón y medio de personas han resultado severamente afectadas.
La tragedia de Birmania ha causado casi 23.000 muertos, 42.000 desaparecidos y unos 1.500 heridos, según cifras oficiales, aunque se cree que el número real de víctimas es mucho más elevado.
"La ONU está extremadamente preocupada. Nos sentimos muy frustrados de no haber podido llevar más ayuda. Tememos una segunda catástrofe si no se ponen en el terreno medios suplementarios de ayuda", subrayó Byrs.
La portavoz aseguró que "la situación va a hacerse mucho más dramática si la ayuda no se acelera. Hay progresos, pero hay que hacerlo mucho más rápido", insistió.
Byrs aseguró que "un puente aéreo o marítimo es indispensable para poder responder a los enormes desafíos logísticos de esta catástrofe".
"La ayuda que la ONU y sus socios han podido darles hasta ahora es muy rudimentaria", señaló Byrs, quien agregó que todavía se está evaluando la situación real de los daños causados por el ciclón. La portavoz señaló que otra preocupación de su organismo es el flujo de damnificados que huyen de las zonas siniestradas y abandonan así las zonas a las que se está enviando ayuda.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que se había informado de "los primeros casos de diarrea y disentería".
El personal de esa institución concentra sus esfuerzos "en atender a los heridos y prevenir la propagación de enfermedades infecciosas y respiratorias, como el sarampión y el dengue", explicó la portavoz de la OMS, Fadela Chaib.
La situación, no obstante, hace prever que "de aquí a 4 o 5 semanas" el dengue y la malaria se conviertan en problemas sanitarios serios en Birmania, por lo cual la OMS ha realizado una compra masiva de mosquiteras que repartirá entre las víctimas del ciclón, agregó.
Por su parte, el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) intenta ofrecer a los niños damnificados un entorno de cierta normalidad frente a la traumática experiencia que han vivido, para lo que ha creado espacios infantiles de recreo y juego en los campamentos donde viven quienes han perdido sus hogares.
Además, tiene un primer grupo de 24 niños sin identificación, aunque "esperamos que más niños que han quedado separados de sus familias sean conducidos a UNICEF", dijo su representante Veronique Taveau.
Con otra nueva catástrofe humanitaria a las puertas, la Junta Militar de Birmania (Myanmar), rechaza la ayuda que ciudadanos birmanos desean prestar a las víctimas del ciclón Nargis en la región más afectada del país.
El Gobierno birmano, criticado por Naciones Unidas y los países de Occidente por obstaculizar la entrada de la ayuda y los equipos de expertos, también impide que médicos, enfermeros y otros birmanos voluntarios asistan a los cerca de dos millones de damnificados acuciados por la falta de comida y las enfermedades. |