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Mesa de redacción
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Cine del bueno
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José Mari Alonso
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CANNES no sólo vive del glamour, el lujo, las grandiosas fiestas en yates privados, la pasarela de bellezas… También hay cine. Y la última trama es de las buenas. Pero esta de polis corruptos, drogas, prostitución, mafiosos, matones del tres al cuarto, extorsión, chulos y más drogas no se proyecta en Cannes, sino en Coslada City. Sí, porque esta historia no la ha dirigido ni Scorsese, ni Spielberg ni Wayne Wang. La firma un tal Ginnes Jiménez, el Sheriff de Coslada (el dinero para la producción ha salido, sin ellos saberlo, de los bolsillos de comerciantes, empresarios y prostitutas extorsionadas), el mismo que lideraba la banda de policías corruptos y que, una vez destapada la mierda, no duda en tirar de ficción, recurrir a la película Cop Land y ponerse en la piel de Stallone, que en este filme hacía de bonachón y, para más inri, no soltaba mamporros a diestro y siniestro. Vamos, que además de chorizo y maleante, se cree el Paul Newman de Ni un pelo de tonto. Aunque para tontos, lo que quieren hacer creer al espectador los políticos de turno del municipio. Juran y perjuran que no habían visto nada en el salvaje Oeste en el que se había convertido Coslada. Algo así como No me chilles que no te veo. En definitiva, que son los únicos de los 83.000 habitantes de la localidad que se enteraron por los medios de comunicación de las andanzas de la banda del pistolero Liberty Valance (una película de Jon Ford recomendable). Ver para creer. Estamos ante el único caso del mundo que lo descubriría hasta el torpe teniente Frank Drebin de Agárralo como puedas, el inspector Clouseau o, tirando pa casa, el casposo Torrente. O, por el contrario, será un caso ejemplar de ceguera selectiva que sólo afecta al Ayuntamiento. Si José Saramago lo hubiese sabido antes de escribir su Ensayo sobre la ceguera... En fin, señores, ilusiones, sí, pero en el cine, que ya está lleno de ficción. |
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