bilbao. El ex burukide Gorka Agirre, actualmente en libertad bajo fianza de 12.000 euros y que está imputado por colaboración con organización terrorista dentro del aparato de extorsión de ETA, comparece hoy ante el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón para solicitarle que revoque su situación. Su defensa solicitó con éxito el pasado mes de abril una revisión de su caso que incluye la declaración en calidad de testigos del ex presidente del EBB del PNV Xabier Arzalluz; el actual líder de esta formación, Iñigo Urkullu; y el responsable del GBB, Joseba Egibar; que comparecerán en descargo de Agirre el próximo lunes.
Al día siguiente declarará ante el juez el dueño del Bar Faisán, Joseba Elosúa, que regenta el local donde presuntamente se producían los pagos y que también está imputado en la causa junto a otra veintena de personas. También comparecerán como testigos los hermanos Gorka y Albert Landaburu o el parlamentario jeltzale José Antonio Rubalkaba. Precisamente, el BBB del PNV se solidarizó ayer mediante un comunicado con el ex burukide imputado por Garzón y mostró su convencimiento de la inocencia del ex responsable de Relaciones Internacionales de este partido.
acusaciones particulares El Ministerio Público mantiene que, sí existen indicios que apoyen la imputación de Agirre, el fiscal encargado del caso promoverá el procesamiento. Pero el posicionamiento definitivo no se producirá hasta que tengan lugar las declaraciones. Tras los testimonios, es probable que el juez Garzón solicite a la Fiscalía un informe sobre la situación del ex burukide. En la causa se encuentran también personados como acusación popular la Asociación de Víctimas del Terrorismo y Dignidad y Justicia.
Garzón abrió en 1998 un sumario genérico en el que se investigaba al aparato de extorsión de la organización armada. La instrucción relativa al aviso telefónico que truncó una operación policial contra el entramado financiero en mayo de 2006, conocida como caso del chivatazo, quedó vinculada a esta causa en un inicio como pieza separada. El sumario original ha quedado posteriormente divido en tres instrucciones diferenciadas, a cargo todas ellas del juez Garzón. La primera de ellas se centra en el envío de cartas de extorsión por parte de ETA a empresarios vascos y a los pagos efectuados por estos en el Bar Faisán, que afecta a Agirre.
Los otros dos sumarios se refieren, por un lado, a las cuentas bancarias que la organización armada podría disponer en el extranjero; y el último guarda relación con el presunto "chivatazo" a ETA que alertó a los activistas sobre una operación policial contra su red de extorsión. |