SIN distinciones. Políticos, gente de a pie y representantes de dos cuerpos policiales a los que históricamente se les ha querido enfrentar -Ertzaintza y Guardia Civil- pararon a mediodía en contra de ETA. Desde Legutiano a Málaga -ciudad de adopción de Juan Manuel Piñuel-, pasando por Gasteiz, fueron muchos los lugares en los que ayer se dejó claro a la organización armada que la vía de la destrucción y de la sinrazón no es el guión que reclama la sociedad vasca.
El acto que mejor representó esta jornada de unidad tuvo lugar frente al Parlamento vasco. Allí, bajo la respetuosas miradas del lehendakari, Juan José Ibarretxe, la presidenta de la Cámara de Gasteiz, Izaskun Bilbao, y una amplia representación del Ejecutivo de Zapatero, encabezada por María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, se produjo una escena sin precedentes. Bajo los sones del Agur Jaunak, un ertzaina y un guardia civil depositaron una corona de flores frente a la escultura que recuerda a las víctimas del terrorismo, que estaba presidida por una fotografía del agente fallecido. Minutos antes, representantes de todas las formaciones políticas -salvo ANV y EHAK- guardaron quince minutos de silencio en repulsa del atentado del miércoles.
Pero, tal vez, la concentración más sentida tuvo lugar en Legutiano, el pueblo alavés que más ha sonado en las últimas horas. Allí, frente a la casa consistorial, un centenar de vecinos escenificó el No rotundo a ETA. Otro ayuntamiento vasco que acogió una concentración fue el de Bilbao, donde la corporación municipal, con el alcalde, Iñaki Azkuna, a la cabeza, guardó silencio. A la cita no faltaron destacados dirigentes políticos, como el presidente del EBB del PNV, Iñigo Urkullu, o el lehendakari José Antonio Ardanza. También participaron los secretarios generales de los sindicatos CC.OO. y UGT, Josu Onaindi y Dámaso Casado, respectivamente. A pocos metros del Consistorio bilbaino, otras trescientas personas guardaron silencio frente a la Diputación de Bizkaia, con José Luis Bilbao a la cabeza.
De Iruñea a málaga Donostia, Iruñea o Gasteiz fueron otras de las ciudades en las que los ciudadanos de a pie se concentraron durante quince minutos tras la última aparición macabra de la organización armada. En el resto del Estado español, los ciudadanos anónimos también quisieron salir a la calle. Así, madrileños, sevillanos, alicantinos o melillenses mandaron su mensaje particular a ETA.
Una de las ciudades que más interés mediático despertó fue Málaga, el lugar en el que Juan Manuel Piñuel tenía su vida y al que pretendía volver pronto tras unos años en Euskadi. En la capital andaluza, más de un centenar de personas, entre ciudadanos, representantes políticos y sociales guardaron cinco minutos de silencio. Aquí, como en el resto de municipios que secundaron la llamada de solidaridad con la familia del agente y en contra de la violencia, los ciudadanos hicieron un paréntesis en su quehacer diario para repudiar a ETA. |