Bilbao. Mientras el Órgano de Coordinación Tributaria trata de consensuar la deflactación del IRPF y la aplicación de la deducción de 400 euros, entre otras medidas fiscales de impulso económico, Aralar se ha descolgado con una propuesta para modificar la tributación de las rentas de capital y para elevar el tipo máximo del IRPF. En concreto, esta formación ha anunciado que propondrá en las tres Juntas Generales del País Vasco que se cambie la tributación de las rentas del capital, establecida en el 18%, para aplicar un tipo progresivo como en las rentas del trabajo.
Según informó ayer Aralar, esta propuesta formará parte de una reforma más amplia de las normas sobre el IRPF, que incluye subir el tipo máximo, situado ahora en el 45%, tres puntos menos que antes de la última reforma y "por debajo de la media europea". Para Aralar, es necesario abordar una reforma del sistema tributario vasco para darle "una dirección opuesta a la que lleva" con las últimas modificaciones "puntuales", hechas desde "la improvisación y sin un objetivo social claro".
Por ello, ha anunciado que en Álava impulsara la reforma del IRPF desde el Gobierno foral, que comparte con PNV y EA; en Bizkaia presentará una propuesta de resolución para la reforma de este impuesto; y en Gipuzkoa intentará sacarla dentro del grupo de trabajo creado en las Juntas Generales sobre fiscalidad y, si esta comisión no es operativa, presentará una propuesta de modificación del Impuesto de la Renta.
400 euros Por otro lado y a nivel estatal, el PP propone abonar los 400 euros que recibirán asalariados y pensionistas a través de una deducción en el IRPF mediante un recorte de las cuotas que pagan los trabajadores a la Seguridad Social, con el fin de que este dinero beneficie también a las rentas más bajas, que ahora exentas del pago del impuesto y que, por tanto, no podrán beneficiarse de esta ayuda.
En concreto, los 'populares' buscan llevar adelante una reforma laboral en la que, para el caso de trabajadores asalariados y autónomos, se sustituya la deducción de 400 euros anuales en la cuota de IRPF por una reducción equivalente de la parte correspondiente al trabajador de las cotizaciones sociales.
Según el Instituto de Estudios Económicos (IEE), la presión fiscal del Estado español aumentó 2,9 puntos porcentuales entre 2000 y 2007, hasta el 41% del PIB. España se convierte así en el decimoquinto país de la UE en porcentaje de ingresos fiscales respecto al PIB. |