pekín. Los equipos de rescate continuaron ayer removiendo los escombros del terremoto que el lunes azotó el suroeste de China, tarea "desalentadora", en palabras del presidente chino Hu Jintao, la de sumar pocos milagros y muchos muertos: 22.069 según las últimas cifras provisionales, y se calcula que unas 14.000 personas siguen sepultadas bajo los escombros.
Cuatro días después del seísmo las autoridades calculan que quedan todavía 14.000 personas atrapadas en los escombros causados por el devastador terremoto de 7,8 grados en la escala abierta de Richter, cuyo epicentro fue localizado en la provincia de Sichuán.
Las últimas cifras oficiales ofrecidas ayer por el vicegobernador de Sichuán, Li Chengyun, sitúan en más de 21.500 los muertos en sólo en esa provincia, a los que hay que sumar otros fallecidos en Gansu, Shaanxi, Chongqing, Henan, Yunnan y Hubei, lo que ofrece una idea de la magnitud de un temblor sentido en toda Asia continental.
Un contingente de 84.000 militares y 42.000 paramilitares rastrea el radio de 100 kilómetros en torno al distrito Beichuan, epicentro del temblor, con la esperanza de hallar supervivientes.
Pese a que la posibilidad de hallar personas con vida es considerada escasa pasadas las 72 horas posteriores al seísmo, los equipos de rescate lograron ayer, unas 100 horas después del seísmo, sacar a 33 supervivientes, informaron los medios estatales.
Sigue habiendo esperanzas de encontrar más supervivientes en la ciudad, en la que más del 80 por ciento de los edificios se derrumbaron y el acceso es extremadamente difícil. El número de supervivientes de la ciudad asciende ya a 13.595, aunque se calcula que más de 7.000 perdieron la vida, y aún hay millares atrapados.
Entre los que han salvado la vida se encuentra Deng Zhongqun, una mujer de 72 años que sobrevivió alimentándose de nueces en el interior de su casa en ruinas, según relató la agencia oficial Xinhua.
Beichuan es la mayor de las ciudades que quedaron casi completamente devastadas por el terremoto, que tuvo su epicentro en Wenchuan, a unos 50 kilómetros de allí.
Las réplicas del terremoto, el peor que sufre China en 32 años, aún se suceden y ayer un nuevo seísmo de 5,9 grados en la escala de Richter sepultó varios vehículos en Lixian, a 50 kilómetros del epicentro.
El Instituto Nacional de Meteorología anunció que las temperaturas subirán en los próximos días, circunstancia que obliga a los 32.000 profesionales sanitarios que operan en Sichuán a extremar la prevención de posibles epidemias.
"La tarea es ardua y el tiempo apremia", sentenció Hu, quien ayer aterrizó en Sichuán para coordinar a varios equipos de rescate.
escuelas 'de papel' Los cálculos provisionales apuntan que, sólo en la provincia de Sichuan se vinieron abajo 6.898 escuelas. El Gobierno ha comenzado a investigar por qué se derrumbaron tantas escuelas en el seísmo, uno de los aspectos más controvertidos de la tragedia, y que ha suscitado críticas entre el pueblo chino.
El ministro de Vivienda y Desarrollo Urbano y Rural, Jiang Weixin, explicó ayer que no se puede excluir la mala calidad de los edificios como causa.
Jiang destacó que los estándares de construcción de Sichuan establecen que los edificios deber ser construidos de forma que puedan resistir terremotos con una intensidad de grado 7 en la escala de Mercalli, que mide el riesgo de daños por terremotos en base a la historia, cuando el movimiento telúrico del lunes alcanzó los entre 10 y 11 grados. "No sólo se derrumbaron estas escuelas, sino también los edificios que estaban a su alrededor, y no todos los colegios se desplomaron", añadió Jiang, quien aseguró que a tenor de los resultados de la investigación se depurarán responsabilidades
Expertos en ingeniería culparon de los derrumbes a un deficiente diseño y a la falta de inversión en educación, en especial en las zonas rurales. De fondo planea también la sombra de la corrupción en el sector de la construcción, fruto de utilizar materiales baratos. >agencias
las cifras
· Víctimas provisionales. Más de 21.500 muertos y 14.000 sepultados en Sichuán por el terremoto. A estas cifras hay que añadir más de 400 fallecidos en otras provincias.
· Equipos de rescate. Un contingente de 84.000 militares y 42.000 paramilitares sigue buscando supervivientes. Una flota de 10 aviones y 97 helicópteros trasladó a 512 enfermos graves y transportó 760 toneladas de material a las áreas devastadas, en las que trabajan más de 32.000 profesionales sanitarios.
Más drama en cientos de pueblos aislados
En los alrededores de Mianyang, ciudad a la que llegó ayer el presidente chino, Hu Jintao, para solidarizarse con las víctimas, hay cientos de pueblos destruidos y donde la ayuda llega de manos de voluntarios que llegan de todo el país, aunque las localidades más remotas siguen sin recibirla. Jiulongcun, pequeño pueblo de unos 2.000 habitantes que ahora es un campo de refugiados, es una de las localidades que ya han recibido esa ayuda, pero los voluntarios advierten que más lejos, en las zonas montañosas, la situación sigue siendo extrema. "En los pueblos de arriba no ha llegado nada", señala Liu Dong. "Mi hermana está en Maoxian, a 200 kilómetros de aquí, en las montañas. Desde el día del terremoto no sabemos nada de ella", cuenta, entre sollozos, Hou Puxiu, una mujer de unos 50 años, malherida en una pierna tras el seísmo. En Jiulongcun se repite el drama de cientos de pequeños pueblos de toda el área montañosa del norte de Sichuan: muchos adultos se salvaron porque se encontraban trabajando en el campo cuando ocurrió el terremoto, pero sus hijos estaban en la escuela, y ésta, al derrumbarse, dejó a 200 de ellos sepultados. >efe |