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La aventura italiana
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Una etapa rara, rara, rara
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Iker Camaño
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VaYA etapa. Ha sido durísima. La primera jornada de montaña real y nos hemos metido 38 en una escapada. A mi alrededor he visto a Rujano, a Juanma Garate... Era una escapada peligrosa, pero de mi equipo sólo estaba yo. Euskaltel había conseguido meter a Markel Irizar y a mi compañero de columna, Iñigo Landaluze. La verdad es que no recuerdo una etapa de montaña con una escapada tan numerosa. He hablado con Iñigo y le he dicho que no era nuestro día. Tenía una sensación muy extraña. Ha sido todo muy raro, pero es que todo el Giro lo está siendo, no hay más que echar la vista atrás para recordar la etapa del jueves o las anteriores.
El de ayer fue también un día turbio, pero los de Saunier Duval no nos podemos quejar porque al final todo nos ha salido bien. Hemos metido a Leo y a Riccò delante y yo he aguantado hasta que faltaban unos quince kilómetros para la línea de meta, cuando he levantado el pie para reservarme para las siguientes semanas, porque nos queda un duro trabajo. Es lo único malo de colocar a los dos jefes de fila delante: que a partir de ahora vamos a tener que trabajar de lo lindo.
Por cierto, ayer Landaluze ocupó mi sitio en estas páginas, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de alabar el segundo puesto que firmó Alan en Peschici. El navarro es un corredor valiente y bravo, al que sólo me queda dar la enhorabuena desde esta página. Una anécdota con respecto a esa etapa. Yo iba con Leipheimer en el grupo cuando nos encontramos en una curva con la moto de un carabinieri parada y por su culpa se cortó el grupo. El estadounidense, que opta al triunfo en la general, pedía a gritos "The same time, the same time". Y yo le decía "que sí, que sí". Creo que al final le metieron veinte segundos. |
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