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Recker aplaude a la grada y Marcelinho, emocionado, se abraza a Salgado. Reportaje fotográfico: roberto zarrabeitia |
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Este cuento se ha acabado
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El Iurbentia echa el telón a una campaña de ensueño ante un barça entonadísimo en ataque. Bilbao Basket83 - 92AXA Barcelona
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Jon larrauri
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bilbao. Colorín colorado, este cuento se ha acabado. La preciosa aventura del Iurbentia Bilbao Basket entre la élite de la ACB terminó ayer en La Casilla de manera prematura. Esperaba la parroquia bilbaina forzar al menos el tercer partido y regresar al Palau Blaugrana, pero no pudo ser. Y no pudo ser porque los hombres de negro se encontraron delante al mejor Barcelona de la temporada, que acabó desarbolando a un cuadro local que ha llegado algo justo a este play-off después de una campaña intensa. Los de Xavi Pascual se mostraron superiores a su rival gracias a su gran acierto en la faceta ofensiva, que les permitió endosar 92 puntos a la mejor defensa de la competición. Los visitantes tuvieron casi siempre el control del marcador, pero el Iurbentia se resistió a morir y sólo lo hizo cuando ya no quedó más remedio.
Los visitantes entraron mucho más enchufados al partido, por lo que a los de Vidorreta les tocó ir a remolque casi en todo momento. Frenaron todas y cada una de las acometidas del rival, pero la última fue ya demasiado. Porque además los hombres de negro echaron de menos la aportación de dos jugadores vitales en su esquema: Fred Weis y Quincy Lewis. El pívot francés sufrió mucho ante la movilidad y la velocidad de los jugadores interiores azulgranas, mientras que el alero estadounidense ha estado desaparecido en combate en toda la eliminatoria. Por su parte, los de Pascual siempre contaron con algún jugador en estado de gracia para sumar puntos sin tregua. La mayor pesadilla bilbaina fue un Alex Acker que jugó su mejor partido del presente ejercicio al anotar 31 puntos con extraordinarios porcentajes. Además, el ex del Olympiacos contó con la ayuda de secundarios de lujo como Ersan Ilyasova, que hizo bastante daño desde la posición de cuatro, Jaka Lakovic, cuyo protagonismo fue menor que en el duelo del Palau pese a que metió casi todo lo que lanzó, y Roger Grimau, cuyos diez puntos casi seguidos en el tercer cuarto colocaron la rampa de despegue para su equipo.
Los pupilos de Vidorreta lo intentaron por activa y por pasiva, pero tuvieron que ver como el sueño tocaba a su fin en su propia cancha, rodeados de 5.000 incondicionales que ayer volvieron a animar de lo lindo y mostraron una comunión excelente con sus jugadores. Aplausos y ánimos cuando la derrota era ya un hecho. No había lugar para las quejas o los reproches. ¡Faltaría más después de la temporada protagonizada por el grupo humano liderado por Txus Vidorreta!
Lo que mal empieza... Las cosas comenzaron a torcerse desde el salto inicial, ya que el Barcelona se puso por delante en un abrir y cerrar de ojos por 2-12, aprovechando el aturullamiento de su rival. Eso sí, el Iurbentia Bilbao no tardó en recuperarse y de la mano de Javi Salgado, autor de siete puntos consecutivos, firmó un excelente parcial que le permitió acabar el primer cuarto perdiendo sólo por dos puntos (16-18). Parecía que los de Vidorreta recuperaban el pulso al ponerse por delante en el luminoso (25-22), pero fue entonces cuando surgió la figura de Alex Acker, que anotó diez puntos seguidos para devolver el mando de la contienda a los de Pascual. Entre Banic y Huertas intentaron que la vía de agua no fuese demasiado grande, pero el 34-40 con el que el duelo llegó al descanso no invitaba precisamente al optimismo.
En la reanudación, los triples de Paco Vázquez y Recker, además de las canastas de Pasalic sujetaron al Iurbentia en el marcador, pero su rival siempre encontraba una respuesta, más todavía cuando entró en acción Roger Grimau. El catalán anotó diez puntos seguidos y estiró la brecha del marcador hasta los diez puntos, que fue la renta con la que llegaron los azulgranas a los definitivos diez minutos finales. Ese último acto fue un constante quiero y no puedo, con una decidida apuesta por las zonas de ajustes presionantes para tratar de cerrar a cal y canto su aro y confiando en las penetraciones de Huertas a la hora de sumar puntos. La estrategia funcionó por momentos. Hubo un momento en el que el Iurbentia llegó a ponerse a sólo cinco puntos de su rival (64-69), pero Acker, con la ayuda de Lakovic, volvió a entrar en acción para que las ventajas del Barcelona volvieran a situarse en la docena de puntos (67-79). Recker lo intentó a la desesperada desde la línea de 6,25, pero era ya demasiado tarde. La derrota era ya un hecho consumado que ponía fin a una temporada digna de enmarcar y que ojalá suponga un punto de inflexión que ubique de forma definitiva al Iurbentia entre los grandes. La ACB y Europa esperan la próxima campaña. |
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