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Dos agentes de la Ertzaintza inspeccionan los alrededores del Club Marítimo rodeados de cascotes provocados por la explosión. Foto: r. zarrabeitia |
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ETA hace estallar una furgoneta-bomba junto al Club Marítimo del Abra sin provocar heridos
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La Ertzaintza desalojó las viviendas, algunas de las cuales sufrieron graves daños.
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Igor Camaño
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GETXO. Cuatro días después de volar la casa cuartel de Legutiano y asesinar al guardia civil Juan Manuel Piñuel, doce horas después del acto de homenaje a las víctimas del terrorismo, y apenas 24 horas antes de que Zapatero reciba a Ibarretxe, ETA ha vuelto a hacer en la madrugada de hoy una demostración de fuerza. La organización armada hizo estallar a las 0.49 horas un furgoneta-bomba aparcada junto al Club Marítimo del Abra, en Getxo, cuya detonación se pudo escuchar hasta en las localidades de Sondika o Santurtzi.
En un principio se desconocía si había heridos, pero fuentes consultadas por este periódico en el lugar de los hechos aseguraban que no había personas afectadas. Aunque sí se produjeron importantes daños materiales tanto en el propio club, como en las viviendas de alrededor y en el embarcadero.
Un comunicante anónimo avisó, en nombre de ETA, de la colocación del explosivo a las 23.45 horas en llamada producida a la DYA de Bizkaia. Dio un margen de una hora para que se produjera la explosión.
La furgoneta estaba aparcada en pleno paseo marítimo de Las Arenas, entre el embarcadero y el club. Uno de los trabajadores de la entidad marítima observó a las 23.30 horas cómo dos jóvenes dejaban el vehículo en dicho lugar y una hora después se producía la explosión.
Previamente, la Ertzaintza acordonaba la zona y tras observar una furgoneta sospechosa requería la presencia de la unidad canina y la de desactivación de explosivos. Tras comprobar que la amezana era real desolojó a los vecinos más próximos.
Con esta acción, ETA vuelve a atentar en Bizkaia, el territorio donde más atentados ha cometido desde la ruptura del alto el fuego.
El lugar donde se ubica el Club Marítimo del Abra está muy cerca del barrio de Neguri, una de las zonas más castigadas por la violencia de la organización armada.
Este es el segundo antentado que sufre el Club Marítimo del Abra. El primero tuvo lugar el 26 de noviembre de 1973 cuando un comando de ETA entró en sus instalaciones y prendió fuego al edificio sin que se registraran heridos, aunque las llamas obligaron a reconstruir el edificio por los importantes daños en su estructura.
Poco después del atentado de ayer hizo acto de presencia el alcalde Getxo, Imanol Landa, quien en declaraciones a DEIA mostró su más enérgica repulsa ante el hecho: "Traslado mi condena más radical y absoluta ante la utilización de la violencia en nuestro país. Y también traslado mi hartazgo como getxotarra porque esta localidad se haya convertido en un referente de la violencia de ETA".
A escasos kilómetros de donde se produjo la explosión, la Ertaintza localizó el 31 de enero un barril de cerveza repleto con 35 kilos de amonitol, el nuevo y más potente explosivo del que dispone el grupo armado.
Precisamente ayer se conocían nuevos datos de los presuntos responsables de explosivos de la organización armada. El atentado del pasado miércoles en Legutiano certificó que ETA se ha recuperado del golpe recibido en Cahors el 1 de septiembre de 2007, cuando fue detenido el principal responsable de la confección de explosivos, Luis Ignacio Iruretagoiena, Suni.
ETA aún cuenta con miembros veteranos especializados en la fabricación de bombas, como el ingeniero en Telecomunicaciones Tomás Elgorriaga Kuntze o Eneko Gogeaskoetxea Arronategi, presunto asesino del ertzaina Txema Agirre a las puertas del Guggenheim en 1997. Precisamente, el comando Katu, en el que estuvo Gogeaskoetxea, tenía planes para atentar en Legutiano ya en 1997. Fuentes de la lucha antiterrorista colocan a ambos al frente de uno de los aparatos de mayor importancia para ETA, el de explosivos.
Esos tres veteranos serían los responsables de todas las innovaciones en los artefactos colocados por ETA tras el final del alto el fuego, desde la recuperación del hexógeno para ampliar el efecto devastador de la bomba de la T-4 hasta la confección de amonitol, una sustancia con alto poder destructivo a base de nitrato de amonio, polvo de aluminio y nitrometano, según informa la agencia Europa Press. |
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