Con mucho estruendo de trompetas, como si se anunciase el apocalipsis, se advierte del deterioro de la economía internacional que al parecer llega unos años más tarde que los destrozos de la doméstica. Atentos a esta ralentización a paso de gigantes, la Confederación empresarial de Bizkaia, Cebek, que preside Txema Vázquez Eguskiza organizó ayer su asamblea general con un intenso debate en el que el presidente de Vueling, Josep Piqué y el presidente de Gamesa, Corporación tecnológica, Guillermo Ulacia, prestaron su conocimiento sobre cómo adaptarse al ritmo trepidante de los cambios en la era de la economía global. La charla estuvo moderada por el director del Museo Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, y cuentan quienes la siguieron de cerca que hubo propuestas de altura. No es de extrañar, tratándose de las empresas que presiden los dos ponentes...
Ante estas avalancha que se avecina se pide a los grandes empresarios y directivos que alcen el dique de contención, que se coloquen en la primera línea de combate para plantar cara a la quiebra. Es lo lógico, máxime cuando las empresas que representan son, a su vez, las grandes recolectoras en los días de siembra feliz. Muchos de los miembros de este ejército de salvación estuvieron ayer presentes en una jornada presidida por la vicelehendakari, Idoia Zenarrutzabeitia. El patio de cócteles del Palacio Euskalduna fue, antes del almuerzo institucional, un punto de encuentro de lo que los norteamericanos llaman los amos del universo. Quiere decirse que allí se dieron cita el presidente de Confebask, Miguel Lazpiur, Ignacio Sáenz de Gorbea, Pedro Campo, los consejeros Tontxu Campos, Joseba Azkarraga y Ana Aguirre, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, José María Iruarrizaga, Fernando Olmos, Fernando Llarena, Alfonso Menoyo, Ignacio Sánchez Asiain, el rector de la Universidad de Deusto, Jaime Oraá, Javier Font, Javier Chalbaud, Joseba Jauregizar, Eduardo Zubiaurre, Enrique Guzmán, Victoriano Susperregi, Iñaki Telletxea, Jon Mancisidor, Juan Mari Sáenz de Buruaga, Pedro Velasco, Txaber Ouro, Jesús Hermosilla, Txema Villate, Begoña Llarena, el presidente de la ABAO, Juan Carlos Matellanes, Antonio Monasterio, Javier Miranda, Isidro Elezgarai, José Miguel Corres, Marcos Muro, Ángel Nieva, Ignacio Marco-Gardoqui, el director general de DEIA, Iñaki Hernando y el director del periódico, Enrique Santarén, José Andrés Gorricho, el presidente de la Cámara de Comercio, Ignacio Echeberria, José Luis Erezuma, Rodrigo García Azurmendi, Iñaki Goirizelaia, Inmaculada Gallastegi, Carlos Castellanos, José Miguel Alcolea, Izaskun Astondoa, Xabier Caño, Ana Armesto, Matilde Elexpuru y así hasta rayar el infinito de los nombres propios.
Hubo, como acostumbra, un cruce de abrazos y saludos en el que participaron Fran Aspiazu, Tomás Arrieta, Jesús Alberdi, José Luis Aurrekoetxea, José Alberto Pradera, José Luis Damborenea, hombre fuerte de la Bolsa de Bilbao, Ricardo Barainka, Luis Ramón Arrieta, Julián Gómez, Igor del Busto, Juanon Martínez Ordorika, Alfonso Martínez Cearra, Juan José Azurmendi, Enrique Cagigas, Gonzalo de Artiach, Baltasar Errazti, Carlos Fernández-Lerga, Alberto García Erauzkin, José Luis Larrea, Mauri Lazkano, Andoni Aldekoa, Ibon Areso, Javier Zalbidea, Iñaki Iriarte, Rafael Mintegi, Enrique Palomino, Javier Urizarbarrena, Juan Manuel Vela y otros muchos nombres de la economía que ya afilan los sacos terreros de las trincheras. Resistiremos, parecen decir. Y parece que saben lo que dicen. |