 |
|
|
 |
Alberto Contador durante la contrarreloj individual. Foto: efe |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Sólo la lluvia frena a Contador
|
|
El italiano Giovanni Visconti, del Quick Step, sigue al frente de una general en la que el madrileño ha tomado ventaja.
|
 |
|
Oskar Ortiz De Guinea
|
 |
Donostia. No subió al podio. Estaba llamado a protagonizar la ceremonia protocolaria, pero la vio desde el autobús del Astana. Los besos de las azafatas fueron para Marzio Bruseghin, el vasco de los Dolomitas. El italiano le batió en buena lid, por ocho segundos concretamente, pero Alberto Contador fue el vencedor moral de la contrarreloj. Por dos motivos: porque la lluvia le lastró en los últimos kilómetros, y porque, con toda la montaña por delante, ya es el mejor colocado entre los favoritos.
Los 39,6 kilómetros entre Pesaro y Urbino fueron una tortura. La media lograda por Bruseghin habla por sí sola de la dureza del trazado: 41,075 km/h. Contador llevaba el mejor crono a 7 kilómetros de meta, pero el cielo se desplomó y se llevó por delante su triunfo parcial. El asfalto mojado le obligó a tomar precauciones y a subir sentado la dura cuesta adoquinada que conducía a la meta.
Los especialistas en la lucha cronometrada estuvieron en su sitio: Klöden, Savoldelli -que tuvo que cambiar de bicicleta en el repecho final al salírsele la cadena-, Menchov y Leipheimer. Los escaladores, también, salvo Simoni. Gibo soltó una de las mejores cronos que se le recuerdan, y estuvo en los tiempos de Leipheimer, el contrarrelojista más discreto, al ceder un minuto. Riccò y Di Luca, el peor parado ayer, se fueron a los dos minutos.
Mención aparte merecen los jóvenes Nibali y Visconti, que siguen arriba a la espera de una montaña que están llamados a dominar algún día. Desde que se vistió de rosa, el campeón italiano ha cedido 2:39 respecto a Contador, quien ahora está a 6:59. El de Pinto supera en casi un minuto a Bruseghin y Klöden, en 1:10 a Savoldelli; 1:33 a Riccò, 1:34 a Di Luca; 1:58 a Menchov y 2:11 a Simoni y Leipheimer. Garate, que ayer cedió 3:33, está a 5:19.
El vasco de los Dolomitas Bruseghin logró el tercer triunfo de su vida, pero nunca ha alzado los brazos en una meta. Eso lo ha dejado para sus jefes de fila. Es un gregario vocacional: "No corro para ganar ni para demostrar nada a nadie, sino para mí mismo. Quizá por eso, siempre ha ganado en contrarreloj".
El reloj deja de ser su aliado en cuanto se baja de la bicicleta. Le gusta la calma, el campo. Vive con Alessia, su mujer, en una granja a pie de los Dolomitas, rodeado de viñedos, burros sardos -tiene 17, todos con su nombre: Bomba, Celeste, Alessandro, Teresa...-, y tres perros, a los que llama Saro, Hiru e Izar. Etiqueta sus propios vinos con el nombre de Amets (sueño, en euskera). Es un vasco en Italia. El de Conegliano es un enamorado del País Vasco. Lo conoció durante sus cuatro años en Banesto, y lo ha descubierto con su amigo Patxi Vila. Ayer firmó una victoria de prestigio, aunque le ayudara la lluvia que riega sus viñedos. |
|