BILBAO. Dos docenas de bailarines de la Cloud Gate Dance Theatre de Taiwán, cuya formación incluye Tai Chi Tao Yin, meditación, artes marciales, movimiento de Ópera China, danza moderna y ballet acercarán hoy y mañana al Teatro Arriaga de Bilbao una coreografía basada en la filosofía taoísta.
Lin Hwai-min es el director artístico de este montaje, un coreógrafo de 60 años que se ha basado en dos ideas: un célebre proverbio budista que sostiene que "las flores de un espejo y la luna sobre el agua son ambas ilusorias", y una máxima del Tai Chi que se resume en que "la energía fluye como el agua, mientras el espíritu brilla como la luna". La obra es, además, un intento de unión entre Oriente y Occidente. Por eso, Lin Hwai-min ha elegido la música de nueve movimientos de las Suites para Violoncello solista de J. S. Bach.
El coreógrafo llega a Bilbao después de haber pasado por la última edición del Festival Grec de Barcelona y tras diversas actuaciones dentro de la programación de Madrid en Danza. Su compañía, la Cloud Gate Dance Theatre, se presenta en el Estado justo después de que un incendio arrasara su sede principal en febrero. Pero Lin Hwai-min no modificó ni un ápice su agenda de actuaciones y giras, porque no cree en la buena o la mala suerte. "Son circunstancias", sostiene.
moon waterMoon Water (Agua de luna), una coreografía con la que ha recorrido el mundo desde su estreno en 1998, tiene éxito en todo el mundo porque "es tranquila y porque proporciona un espacio para respirar. El mundo está loco y la música, el agua y el movimiento de los bailarines hacen que el público se sienta maravillosamente, incluso han llegado a llorar, aunque no se cuenta una historia concreta", explica este artista de menuda complexión física, de singular y atrayente personalidad.
Lin Hwai-min pone el énfasis en la respiración, "porque lo importante no es el movimiento, sino el estado de la mente", un mensaje que envía a todas las personas que practican algunas de las disciplinas orientales como el Tai Chi. |