madrid. El "epicentro" del Museo Reina Sofía, el Guernica, pone en marcha la gran transformación de una de las mayores pinacotecas del mundo, que emprende su reforma "más ambiciosa" para abrirse a otros públicos y convertirse en 2010, 20 años después de su apertura, en un "poliedro" de ideas y arte.
El director del museo, Manuel Borja-Villel, presentó ayer el nuevo contexto en el que se podrá contemplar el alegato que Picasso hizo contra la Guerra Civil por encargo del Gobierno de la República y que pudieron contemplar los 33 millones de personas que pasaron por el Pabellón de España en la Exposición Internacional de París de 1937.
Luz blanca en vez de amarilla para revelar todos sus matices; un acceso a la sala por delante y no por el lado; la película de propaganda que hicieron Dreyfus y Luis Buñuel en vez de fotografías y las maquetas del Pabellón de España de 1937 y de la Fuente de Mercurio que hizo Calder para aquella ocasión son los nuevos compañeros de sala del Guernica.
Pero ésa es sólo una primera remodelación "cosmética" porque, "en cuanto pueda", Borja-Villel quiere que el cuadro pase justo enfrente de donde está ahora, eliminando el falso techo, y que el visitante se encuentre con un espacio muy similar al que albergó por primera vez este "icono" hace 71 años.
"No, la pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo", explicaba Picasso sobre su cuadro, una idea que el director del Reina Sofía cree que hay que respetar, aunque no el deseo original del pintor de que se exhibiera en El Prado. "Igual que las Meninas son el epicentro de El Prado, el Guernica lo es del Reina Sofía y estoy seguro de que de haber existido entonces este museo, Picasso habría querido que estuvieran aquí, junto a Buñuel y a Calder", afirmó rotundo Borja-Villel.
El Guernica no es el único que recupera "su sitio"; otra que ha cambiado es la de Juan Muñoz, que ahora se ve, "como pedía la obra", en un pasillo del claustro de la primera planta y no en una sala de la cuarta. La labor de reubicación comenzará por la parte de arte contemporáneo para bajar por las salas hasta las vanguardias, "este año o el que viene".
Borja-Villel quiere que el museo "esté de cara a la gente, no de espaldas como ahora" y que "se abra al mundo" ganando espacio expositivo y proporcionando nuevos accesos.
Richard Serra Por otra parte, el museo exhibirá en octubre la escultura Equal de Richard Serra que desapareció de sus instalaciones. sin dejar rastro, pese a sus cuatro bloques de acero de 38 toneladas. Serra accedió a la petición del Reina Sofía de repetirla para mostrarla en una nueva sala. Copiarla ha costado 80.000 euros, un "coste generoso" ya que el museo pagó 36 millones de pesetas en 1987 y su valor ahora es "muchísimo mayor". |