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Con el corazón roto
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Dylan plasma el dolor por el divorcio de su esposa en el melancólico disco 'Blood on the tracks', aclamado al publicarse y que hoy ofrece DEIA.
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J.M. Alonso
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Aprincipios de la década de los 70, Bob Dylan amplía horizontes y decide probar suerte en el mundo de la interpretación en Pat Garret and Billy the Kid (1973), el último western del genial Sam Peckinpah, y al cual regaló además una gran banda sonora. En este tiempo, y tras una relación con Asylum Records que alumbró dos discos discretos, la poderosa discográfica CBS le ofrece un contrato multitudinario, el más importante hasta entonces en el mundo de la música y que recoge las desmesuradas condiciones impuestas por el bardo de Minnesota.
Sin embargo, no son tiempos para celebraciones. Todo lo contrario. El traumático divorcio de su esposa Sara Lowndes deja visible a un artista con el corazón roto, vulnerable, prisionero del dolor. Desgarrado, un Dylan de carne y hueso plasma sus sentimientos desesperanzados en Blood on the tracks (1974), un álbum marcado por su tonalidad melancólica y amarga que se sitúa en lo más alto de las ventas en Estados Unidos nada más publicarse (de hecho, Dylan no volverá a alcanzar el número 1 en Estados Unidos hasta más de tres décadas después con el superventas Modern times, en 2006).
El desamor, la ruptura, las malas jugadas del destino, fruto de la crisis personal que atraviesa, inspiran los temas de un disco del que Dylan siempre ha despojado cualquier tinte autobiográfico. Sea como fuere, el disco es aclamado por la crítica y el público desde el principio, lo que llega a descolocar incluso al propio Dylan, que asegura no comprende por qué la sociedad adora un disco que respira tanto dolor por los cuatro costados.
Consideraciones del artista al margen, este trabajo fue tan laureado que es frecuente que sus discos posteriores sean catalogados como "el mejor desde Blood on the tracks". Este disco, que hoy ofrece DEIA a 9,95 euros dentro de la séptima entrega de la colección de discos y libros que permitirá revisar los mejores momentos de la trayectoria del bardo de Minnesota, continúa siendo hoy en día uno de sus mayores éxitos de venta.
Dentro de unos temas marcados por las desgracias del amor roto, sobresalen la historia de amor que se enfrenta a las dificultades y fracasó de Tangled Up In Blue, el cuento western Lily, Rosemary and The Jack Of Hearts, el dolor inconsolable de Meet Me in the Morning y el relato sobreel final de un romance de Simple Twist Of Fate. Sin olvidar la resignación plasmada en You´re Gonna Make Me Lonesome When You Go, la nostálgica If You See Her Say Hello y la expresión de rabia de Idiot Wind sobre el viento idiota que le separa de su mujer.
Junto a este disco, DEIA ofrece una nueva entrega de The Bootleg Series con la segunda parte del concierto de 1975 The Rolling thunder revue, en el que da lo mejor de sí mismo junto a Joan Baez, Mick Ronson y Scarlet Rivera.
'Simple twist of fate'
Se sentaron en el parque / mientras el cielo se oscurecía / ella lo miró y él sintió un cosquilleo en los huesos / entonces se sintió solo , lamentó sus faltas / y aguardó atento a un simple vuelvo del destino.
Bordearon el viejo canal / más bien confundidos, lo recuerdo bien / y entraron en un extraño hotel con destellos de neón / él sintió que el calor de la noche lo arrollaba como un tren de carga / movido por un simple vuelco del destino. / A lo lejos sonaba un saxofón / mientras ella caminaba por los soportales / y la luz entraba por la vieja persiana del cuarto donde él se despertaba / ella arrojó una moneda al ciego de la entrada / y olvidó un simple vuelco del destino.
Él se levantó, la habitación estaba desnuda / no la vio por ningún lado / se dijo que no le importaba / abrió la ventana de par en par / sintió un vacío por dentro que no se explicaba / y se lo brindaba un vuelco del destino. / Ahora oye el tic tac de los relojes / y se pasea con un loro hablador / la busca por los muelles adonde acuden los marineros / quizá ella lo vuelva a escoger, cuánto deberá esperar / una vez más, otro simple vuelco del destino (...) |
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