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Parecía un turista más, pero era el genial Sidney Pollack. Con su cámara en mano, presentó en 2005 en el Guggenheim su documental. Foto: deia |
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El cine pierde a uno de sus grandes con la muerte de Sidney Pollack a los 73 años
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En 1993 estuvo como invitado en el Zinemaldia, donde presentó su película 'La tapadera'
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M. Redondo
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bilbao. Con su cámara en la mano, el director, actor y productor estadounidense Sydney Pollack se paseaba por Bilbao en 2005 para presentar un documental sobre el arquitecto del Guggenheim y gran amigo suyo, Frank Gehry. Entonces, confesaba que le encantaría rodar una película en la capital vizcaina. «Hay una situación política que es fascinante y, además, complicada, por lo que me divertiría y sería interesante hacer un filme en el País Vasco. He grabado mucho en Europa y siempre estoy interesado en grabar películas en Europa», explicaba el autor de clásicos como Memorias de África, Tootsie o La tapadera.
Pero, al final el proyecto no se podrá llevar a cabo. Ayer, Sidney Pollack fallecía a los 73 años de edad en su casa de Los Ángeles, víctima de un cáncer que se le había diagnosticado hace diez meses. Polifacético, Pollack se consagró al cine en muchas de sus formas, primero como actor, después como director y durante sus últimos años se dedicó a la producción. Su carrera, sin embargo, será recordada por su trabajo detrás de las cámaras en más de 40 filmes, especialmente durante la primera mitad de los años 80.
De esa época son algunas de las cintas que le catapultaron al Olimpo de Hollywood, entre ellas, Tootsie (1982), una comedia que marcó su carrera y con la que logró 10 nominaciones a los Óscar, a pesar de que la industria le concedió la estatuilla únicamente a Jessica Lange por su actuación como actriz de reparto.
estrellas Pollack era un amante de las celebridades del cine, que se convirtieron en una tónica general en casi todas sus producciones, de hecho fue famosa su amistad con Robert Redford con quien realizó siete películas, entre ellas Memorias de África (1985) con Meryl Streep. Con este filme, ganó dos Oscar como director y productor.
En 1993 estuvo como invitado en el Zinemaldia de Donostia donde presentó su película La tapadera, otro de sus éxitos de taquilla. "No es imposible hacer películas que sigan la tendencia mayoritaria y que sean realmente buenas. Costa Gavras dijo una vez que este tipo de casualidades pueden ocurrir", bromeaba al respecto.
De su matrimonio con la actriz Claire Griswold nacerían tres hijos, uno de los cuales moriría en 1993 en un accidente aéreo, una desgracia que mantuvo a Pollack apartado del cine durante varios años.
Reaparecería en 1995 con Sabrina, adaptación de la célebre película que Billy Wilder rodó en la década de los 50, y cuatro años después rodó Caprichos del destino. Sus últimos proyectos fueron The Reader y Margaret, películas que están previstas que se estrenen este año.
Pollack fue de los pocos que se pudieron dar el lujo de saltar detrás y frente a la cámara. Trabajó de forma intermitente bajo la batuta de directores como Robert Altman, Woody Allen y Stanley Kubrick, en Eyes wide shut, en la que interpretó a un paciente y amigo de Bill (Tom Cruise). «El trabajar como actor me da una excusa perfecta para espiar el trabajo de otros directores. Por lo general, los directores no tienen oportunidad de compararse con otros colegas», aseguraba con su sonrisa sardónica y unos pícaros ojos azules que siempre escondía tras sus gafas. Made of Honor, que está ahora en la cartelera de EEUU, pasará a la historia como su última aparición en la pantalla por su papel de Thomas Bailey.
Hace diez meses los médicos le descubrieron un cáncer, pero no quiso interrumpir su trabajo. Hace poco apareció en Entourage, una serie transmitida por cable sobre Hollywood, y casi como una forma de hacer testamento se encarnó a sí mismo. Con su muerte, el cine ha perdido a un gran cineasta y a uno de los directores más liberales e independientes de Hollywood. |
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