donostia. La Sociedad de Estudios Vascos, consciente de la "encrucijada histórica" actual y los vertiginosos cambios sociales que ya son una realidad en Euskal Herria y en toda Europa, apuesta por la colaboración de los agentes económicos, políticos, educativos y culturales para idear y liderar un nuevo proyecto de país. Esa nueva realidad social y económica de Euskal Herria se debe basar, en su opinión, en la cultura y lengua vascas como factores integradores y de cohesión de las diversas realidades e identidades que conviven en la actualidad en el territorio.
Para afrontar ese desafío, Eusko Ikaskuntza, que este año celebra ya su 90 aniversario, ocupa una "posición excepcional para llevar a cabo determinados programas de reflexión y acción". Así lo consideró ayer su presidente, Javier Retegi, que incidió en que la Sociedad de Estudios Vascos aglutina a todos los territorios vascos, todas las administraciones y se mantiene al margen de los debates políticos partidarios, además de contar con el respaldo de más de 3.000 socios.
De todos modos, Retegi incidió en que Eusko Ikaskuntza no puede liderar en solitario el cambio que debe afrontar Euskal Herria a principios de este siglo XXI derivado de la "metamorfosis" social, económica y demográfica que ya es una realidad. Por eso, instó a que tanto las administraciones públicas, como las entidades económicas, las universidades y la propia sociedad civil creen un liderazgo compartido que, en solitario, ninguno puede asumir por problemas estructurales internos, según el propio Retegi.
problemas estructurales En ese sentido, el presidente de la Sociedad de Estudios Vascos destacó que el corto plazo que marcan las elecciones y los partidismos impiden que las administraciones lideren ese proyecto para crear una nueva realidad social, y que los empresarios que hace algunos años apostaban por un país han sido sustituidos por sociedades e inversiones anónimas.
Asimismo, consideró que la universidad actual está sumida en un caos. "La institución universitaria se pensó en el siglo XIX para una élite, ahora se ha generalizado, pero mantiene un sistema organizativo de hace dos siglos con problemas estructurales. Forma personas preparadas, pero no es capaz de liderar un cambio", señaló. En cuanto a la sociedad civil, ámbito en el que se sitúa la propia Eusko Ikaskuntza, la dispersión de diversas iniciativas también es un problema a la hora de impulsar el debate y el cambio.
Esa reconversión propiciaría que Euskal Herria se adaptara a los cambios y anticipara nuevos desafíos, como los derivados de la inmigración. Además, en opinión de Eusko Ikaskuntza, la "encrucijada histórica" actual y el hecho de vivir tiempos de cambios también "está lleno de oportunidades para superar problemas atávicos de la sociedad vasca".
posibilidad real De todas formas, y aunque no sea a corto plazo, Retegi consideró que este planteamiento de un liderazgo compartido desde diversos ámbitos que cree una nueva sociedad es posible y que iniciativas como Innobasque, en el ámbito de la innovación, son un ejemplo de ello.
Más lejos, citó casos como los de Carolina del Norte o Singapur, en los que se han dado movilizaciones conjuntas que han transformado la sociedad. Aquí también hay ejemplos parciales como los de Gipuzkoa 2020 o las agendas locales, que aglutinan a diversos colectivos e instituciones con unos objetivos concretos. |