bilbao. Es una amarga ironía que conforme los países en desarrollo siguen esforzándose por reducir el hambre, algunos a la vez afrontan el problema contrario: la obesidad. Mientras tres cuartas partes del mundo se muere de hambre, la cuarta lo hace por comer demasiado. "Nosotros formamos parte de la última; fallecemos por una ingesta excesiva de alimentos. La obesidad en nuestro entorno está alcanzando dimensiones epidémicas", alertó ayer el doctor Manuel Puig, vicepresidente del Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que hasta mañana se desarrolla en el Palacio Euskalduna de Bilbao.
Durante estos días, cerca de mil endocrinos y expertos en nutrición participarán en diez encuentros y tres conferencias magistrales, que versarán sobre las últimas investigaciones relacionadas con la obesidad, la diabetes, la patología de tiroides y algunas enfermedades denominadas raras como la osteogénesis imperfecta, conocida como la enfermedad de los huesos de cristal. Pero, el tema estrella del congreso está siendo, sin lugar a dudas, la obesidad. "Los elevados índices que presenta en las sociedades desarrolladas nos lleva a los especialistas a solicitar actuaciones severas en políticas de prevención y en tratamiento contra esta enfermedad".
Porque no hay medidas milagrosas ni tampoco misterios para luchar contra esta pandemia del siglo XXI. "Todos, casi todos tenemos que comer menos. Debemos controlar mucho mejor lo que ingerimos, pero, sobre todo se trata de ingerir menos alimentos y hacer más ejercicio", sentencia Puig.
En el Estado, cerca del 15% de la población es obesa y en Euskadi, aunque la cifra es notablemente inferior al situarse en el 8%, el número de personas con sobrepeso, sobre todo en la infancia, se incrementa día a día.
"La comida se halla en las conversaciones de todos. Los acontecimientos los celebramos siempre comiendo y hasta se convierte en noticia de primera que Santi Santamaría se peleé con Adriá", remachó.
Al margen de las polémicas entre los doschefs, "con un claro componente de divismo", Puig insistió en que lo "peligroso" de los restaurantes es que no se cumplan las medidas establecidas de salubridad y manipulación de alimentos, situación que "se puede dar tanto en la cocina clásica como en la supercontemporánea". "Lo no saludable es comer mucho. Incluso la dieta mediterránea hay que comerla con mesura, porque si no engordamos y acabamos obesos con todas sus consecuencias negativas".
Entre éstas se halla la diabesidad, la combinación de diabetes y obesidad, otra de las epidemias de este siglo, donde el 90% de los casos de diabetes tipo 2 se relaciona con un aumento del peso. Así lo puso de manifiesto el informe El peso en el mundo, cuyas conclusiones se presentaron en Bilbao
Tal y como comentó el doctor Basilio Moreno, "se han sobrepasado las estimaciones iniciales de las organizaciones sanitarias mundiales y las previsiones para los próximos años nos hablan de más de 1.600 millones de personas obesas y más de 400 con diabetes. Estas cifras alarmantes duplican las de 1995. El control de la obesidad es la piedra angular en el manejo de la diabesidad. Las iniciativas para luchar contra la obesidad tienen un impacto muy positivo en la prevención de la enfermedad"
déficit de endocrinólogos El encuentro científico de Bilbao sirvió para lanzar una advertencia sobre el "déficit real y grave" de endocrinólogos en la sanidad del Estado que será difícil de cubrir con los nuevos especialistas en formación. "En la actualidad, la media de edad de estos profesionales se sitúa en 50 años. En cinco o diez años vendrá el problema y la situación se agravará. Para cubrir las necesidades de la población en los sistemas públicos de salud necesitamos tres endocrinólogos por cada cien mil habitantes", afirmó Sonia Gaztambide, especialista del hospital de Cruces y presidenta del Congreso. |