Berlín. Una grabación musical ha delatado al secuestrador y asesino de la niña Úrsula Hermann veintisiete años después de cometido el crimen, que conmocionó a la opinión pública alemana, pues la pequeña, de 10 años, fue enterrada viva en un cajón en el que murió asfixiada.
La Fiscalía encargada del caso informó ayer de que en la vivienda del sospechoso, un hombre que tiene ahora 58 años, se ha hallado una cinta con la grabación de la melodía que el secuestrador ponía como fondo cada vez que entablaba comunicación telefónica con los padres de la menor.
El hombre, quien fue detenido en la localidad de Kappeln, en el estado de Schleswig-Holstein, perteneció en su momento al círculo de sospechosos de haber secuestrado a Úrsula en Eching am Ammersee, cerca de Augsburgo, en la sureña Baviera, donde el ahora acusado del crimen reconoce haber vivido antes de desplazarse a Kappeln.
El secuestro se produjo el 15 de septiembre de 1981 cuando la niña, hija de un matrimonio de profesores de enseñanza pública, regresaba a casa en bicicleta tras una clase de gimnasia.
La pequeña fue encerrada en un cajón de madera, que el secuestrador enterró a metro y medio de profundidad en un bosque y en el que murió asfixiada, debido a que la hojarasca húmeda taponó el único respiradero. El cadáver fue encontrado diecinueve días después de la desaparición, tras una intensa búsqueda y después de que el secuestrador suspendiera el contacto con los padres posiblemente al percatarse de la muerte de la niña.
la misma huella genética El presunto secuestrador y asesino ha sido localizado durante las pesquisas de otro crimen en el que ha aparecido la misma huella genética que los investigadores de la muerte de Úrsula habían conseguido aislar de una tuerca del cajón en el que fue enterrada viva. >efe |