 |
|
|
 |
Alberto Contador besa en el podio la maglia rosa que tanto le costó defender en la etapa de ayer y que hoy tratará de conservar tras el paso por los puertos de Gavia y Mortirolo. Foto: efe |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Giro de Italia 19ª etapa
|
|
Riccò y Di Luca acorralan a Contador
|
|
Vasil Kiryienka da el primer triunfo de etapa a Bielorrusia. El de Pinto sigue líder con 4 segundos sobre el de Saunier Duval y 21 sobre el de LPR, que lanzó su ataque de lejos.
|
 |
|
Oskar Ortiz De Guinea
|
 |
Donostia. Era un combate a tres asaltos: Vilvione, Pressolana y Monte Pora. Una pantomima comparado con lo que aguarda hoy: Gavia, Mortirolo y Aprica. El Giro libraba ayer una lucha por el cetro rosa, con tan sólo tres toques de campana. Hoy habrá uno: en el Mortirolo. Quien no resulte aturdido por el golpetazo, podrá oír una segunda campanada en la meta. Pero el sálvese quien pueda será hoy. Ayer, a Alberto Contador le salvó la campana, porque la em-bestida de Danilo di Luca y Riccardo Riccò sólo la detuvo la cuenta de protección bajo la pancarta.
El madrileño quedó a merced de sus rivales: acorralado, con las fuerzas justas para sostenerse en pie. Para sobrevivir. Y respiró. Por cuatro segundos salvó el mordisco envenenado de la Cobra. Por 21 esquivó la salva del Killer. Pero el de Pinto respira, algo que en la salida de Sicilia parecía complicado a estas alturas del camino. Incluso, hasta sonríe en rosa. Como hizo Vasil Kiryienka, que firmó el primer triunfo de un bielorruso en la historia de la corsa.
Vilvione fue una mera ascensión de tanteo, con un pequeño intercambio de golpes, con Sella y Pérez Cuapio como protagonistas, y a los que hizo frente Colon, que se soldó a la rueda de los Navigare durante los kilómetros que duró su ataque.
El descenso de uno de esos puertos que no puntúan, fue el ring elegido por Di Luca para repartir estopa, en compañía de su compañero Savoldelli y de Nibali, lugarteniente de Pellizotti. Astana, con Klöden y Colon, puso una marcheta que ahogó a Simoni. El trentino hizo aguas camino de Pressolana, el mismo puerto en el que quemó su último cartucho en el Giro de 2004, cuando fue tercero tras su insubordinado Cunego y Honchar.
El Halcón se lanzó en picado en esa bajada y se vació en su vuelo por el llano hasta que sus alas se plegaron exhaustas a 15 kilómetros de meta, en Pressolana. Era la hora de Di Luca, que ya aventajaba en 1:55 a un Contador al que protegía Klöden. Y con la maglia rosa, todos los gallos salvo el veterano Gibo.
El ganador del pasado Giro pedaleó con su peculiar estilo rabioso. Por la cima su renta era 2:10, que se estiraría hasta 2:15 a poco más de 5 kilómetros de meta. Contador quiso reaccionar, pero le remacharon Sella y, sobre todo, Riccò. Por momentos, pareció que el rosa de Contador besaría la lona, pero halló la colaboración de Sella, Pozzovivo y Pellizotti, para lamento de Riccò, que se veía con el batín de líder.
En el Mortirolo no servirán hoy las ayudas. El único lenguaje válido será el del cuerpo a cuerpo. Contador no está pletórico, y sus rivales saben que para noquearle, hay que desnudarle de su equipo y buscar su asfixia en el mismo puerto que Abraham Olano perdió el Giro en 1996.
Por su parte, Kiryienka logró la etapa que acarició en Pescocostanzo y Alpe di Pampeago, donde fue segundo tras Bosisio y Sella. Esta vez se deshizo de todos sus compañeros de fuga: Sörensen, Siutsou, Missaglia, Efimkin, Cummings y Ermeti. El campeón mundial de puntuación, ganó a los puntos en Monte Pora. |
|