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Muchos vizcainos se mantuvieron ayer en vilo bajo la lluvia incesante que hacía subir los cauces de los ríos. Las precipitaciones comenzaron el sábado y se calmaron en las primeras horas de la tarde de ayer, justo cuando la amenaza aumentaba con la pleamar. En la imagen, una mujer contempla el río Kadagua en Sodupe. reportaje fotográfico: zigor alkorta y oskar martínez |
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las peores inundaciones en 25 años >
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Con el agua al cuello
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los viejos fantasmas de las inundaciones de 1983 hicieron saltar las alarmas ayer.
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Rosa Martín
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bilbao. Carreteras cortadas, medios de transportes fuera de servicio, 30.000 vizcainos sin luz, balsas navegando por las calles de Getxo como si de Venecia se tratara, vecinos evacuados de sus casas, ríos desbordados, personas atrapadas en ascensores, y comercios y garajes anegados. Son las imágenes que dejaron las lluvias torrenciales y que trajeron a Bizkaia viejos fantasmas de 1983.
La experiencia es un grado y al ver que la lluvia era incesante, saltaron todas las alarmas. En la madrugada del domingo se constituía el gabinete de crisis del departamento de Interior del Gobierno vasco activando el plan de emergencia en fase uno, el nivel mínimo de los tres existentes. Bilbao, Alonsotegi y Getxo hacían lo propio. En la Villa, la mesa de coordinación de emergencia del Ayuntamiento se conformaba con la Policía Municipal, Bomberos, Protección Civil, la Oficina de Atención a Víctimas, y el área de Obras y Servicios.
Había que hacer frente a los cien litros por metro cuadrado de media de lluvia recogidos desde mediodía del sábado hasta la misma hora del domingo. Y aún faltaba por llegar lo peor: el punto crítico llegaría a las tres de la tarde, con la pleamar. Una hora antes faltaban 80 centímetros en el barrio de La Peña, bajo el puente de Miraflores, para que la Ría se desbordase. Tampoco ayudaban las previsiones que auguraban lluvia hasta las diez de la noche.
Alonsotegi, Berango, Urduliz, Getxo, Erandio, Gatika, Erandio y la capital vizcaina eran las localidades más afectadas por el desbordamiento de siete caudales. En esta tesitura, las autoridades invitaban a los ciudadanos a no utilizar los vehículos privados, salvo en situaciones de emergencia, y a retirar aquellos que estuvieran aparcados cerca de los cauces. Es más, aconsejaban "evitar el curioseo y no asumir riesgos" en las cercanías de la ría, ya que podía resultar peligroso debido a las aguas rápidas.
En algunos barrios de Getxo próximos al río Gobela el agua llegaba a la altura de las viviendas del primer piso y con ayuda de balsas neumáticas y de personal sanitario fueron desalojados varios vecinos. Mientras, en Erandio las calles más bajas se llevaban la peor parte y el desbordamiento del río Kadagua obligaba a los servicios de emergencia a desalojar a una decena de personas en Alonsotegi. Aguas arriba, se anegaban una veintena de garajes en el barrio de Ariz de Basauri y aparecían balsas de agua en algunas empresas de este municipio y en talleres de Galdakao.
Los transportes públicos tampoco se libraron. Así, la línea de metro que comunica Bilbao con la Eskuinaldea sufrió cortes entre San Inazio y Urduliz, al igual que los trenes de Renfe en tramos de Ezkerraldea y los de Feve entre Bilbao y Balmaseda. En cuanto al uso del coche propio, las autoridades desaconsejaron moverse por tierras de Bizkaia y es que las balsas de agua y los desprendimientos de tierra pusieron muchas trabas a los conductores. En las carreteras, los mayores problemas se registraron en Gatika, en la A-8 a su paso por Miraflores en Bilbao donde era atravesada por un torrente de agua que caía del monte. También en Barakaldo y en Arrigorriaga.
precedentes
'Aguadutxus'
El motivo de la situación es que las lluvias abundantes en mayo ya habían dejado los cauces de los ríos y el terreno saturados ya desde el sábado por lo que no estaban en condiciones de absorber el agua. Los ríos con un mayor riesgo de desbordamiento eran el Gobela entre Urduliz y Getxo, el Kadagua entre Herrerías y Alonsotegi, el Nervión en todo su tramo vizcaino, y el Ibaizabal entre Amorebieta y Galdakao. Sobre las dos de la tarde, justo antes de la subida de la marea, disminuyeron las precipitaciones. La fuerte lluvia se suavizó, los caudales descendieron unos centímetros, y se evitaron consecuencias catastróficas. Las personas de más edad de Bilbao recuerdan cómo antaño, con una frecuencia de dos años aproximadamente, la Villa sufría lo que llamaban aguadutxus, una lluvia intensa que hacía que la ría derramase su agua e inundara El Arenal y Elorrieta cubriendo los tobillos de la gente.
pleamar
Después de la tempestad
A las cinco de la tarde la situación remitía y los vecinos de las zonas de Bilbao más cercanas a los márgenes de la Ría del Nervión, como Deusto o las inmediaciones del mercado de La Ribera que no habían quitado ojo al agua, se tranquilizaban. La situación se calmaba después de que la rutina del domingo se interrumpiese para los vizcainos en mayor o menor grado. Un joven residente en Güeñes que se había quedado sin luz anhelaba su ración dominical de rabas. Con menos humor se lo tomaba un portugalujo que sufrió el corte de luz varias horas. Berango, Getxo, Bilbao, Portugalete, Santurtzi y Ortuella tampoco tenían luz. La electricidad volvió poco a poco a las casas. Hoy muchos vizcainos cruzan los dedos ante el anuncio de previsiones de precipitaciones localizadas esta noche.
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