 |
|
|
 |
Una de las unidades de Bizkaibus permanecía ayer a la mañana al lado de una marquesina donde varios viajeros esperan a tomar el servicio. Foto: Zigor Alkorta |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Los sabotajes a 92 autobuses paralizaron ayer un tercio de la flota de TCSA
|
|
Tanto la empresa como la Diputación han tomado medias legales para detener a los causantes de los destrozos.
|
 |
|
Rosa Martín
|
 |
bilbao. El conflicto de TCSA se radicaliza y encona más cada día. Un total de 92 autobuses, pertenecientes a Bizkaibus y Bilbobus, no pudieron operar ayer como consecuencia de sabotajes en sus ruedas llevados a cabo por desconocidos. Esto supuso que un tercio de la flota que circula cada día por Bilbao, Ezkerraldea y Zona Minera no pudiera prestar servicio a los viajeros en una nueva jornada de paros parciales. En concreto, las unidades afectadas fueron 34 de Bilbobus y 58 de Bizkaibus. La gran mayoría de los sabotajes en los autobuses se produjeron por la mañana, un total de 60, mientras que el resto se registraron a media tarde. De esta forma los servicios mínimos decretados por el Gobierno vasco, un 30%, no se pudieron cumplir quedándose en un exiguo 8% en las dos horas de paro matutinas y vespertinas.
Todo empezó antes incluso del inicio de la convocatoria de movilización. La huelga arrancaba a las 7.30 de la mañana, pero treinta minutos antes comenzaba el sabotaje a vehículos que se encontraban en las cocheras de Elorrieta y Zorrotza, y a otros que realizaban diferentes trayectos.
Desconocidos estropeaban las válvulas de las ruedas dejándolos inmovilizados. Los que se encontraban en carretera no podían ser remolcados de forma que había que esperar a que un técnico se desplazara al lugar para arreglarlo ya que, según TCSA, en el caso de moverlo, "se destrozarían los neumáticos". La dirección reaccionó como un resorte emplazando a los representantes de los empleados a una reunión que se celebró a las once de la mañana. La concesionaria instó al comité de empresa a "controlar este tipo de actos".
Los representantes sindicales preguntaron a la dirección si se trataba de una acusación contra el comité y si tenían intención de negociar sobre el convenio. La respuesta de la patronal fue interrogar por si había nuevas propuestas. En ese momento, los trabajadores abandonaron el primer encuentro que mantenían tras más de un mes de ruptura de relaciones.
A primera hora de la tarde, TCSA interponía una denuncia ante la Ertzainzta por los sabotajes sufridos y pedía "protección para los autobuses y sus conductores". Pero los ataques continuaron a lo largo del día con otras 32 unidades más. No era la primera vez. El lunes otros 20 autobuses sufrieron daños similares. También indicaron que la semana pasada se produjo un "lanzamiento de huevos" en las oficinas de la compañía ubicadas en Deusto que achacó a empleados suyos que "presionaban" a los compañeros de oficinas. Consideraron a los usuarios como "rehenes del conflicto" y dejaron "a la imaginación de la gente" la responsabilidad de lo sucedido.
Medidas legales de diputación Por la tarde la Diputación anunció que "adoptará las medidas administrativas y legales necesarias para identificar y denunciar a los responsables" de estas acciones "que sólo sirven para perjudicar a miles de ciudadanos". El ente denunció a quienes "amparándose en el conflicto laboral", sabotearon los vehículos del Bizkaibus. También recordó que los usuarios "han visto conculcados sus derechos y no han podido trasladarse a sus centros de trabajo, de estudio o a las actividades que tenían previstas". |
|