bilbao. El hombre acusado de haber asesinado a su padre el 6 de mayo de 2007 en Sestao relató ayer, ante el tribunal del jurado que deberá juzgarle, que fue la voz de su difunta madre quien le ordenaba "constantemente" que acabara con él "por la mala vida que nos había dado".
La sección segunda de la Audiencia de Bizkaia comenzó la vista oral contra J.M.S.L. de 39 años, con la selección de los nueve miembros del jurado, que escucharon al presunto parricida reconocer que, debido a la enfermedad mental que padece y al abuso de las drogas, escuchaba a su voces que le ordenaban cometer el crimen.
Explicó que la noche de autos había consumido gran cantidad de alcohol y todo tipo de drogas cuando se puso en su habitación a escuchar música, en concreto, "gitanadas, que me afectan mucho", y comenzó a oír a su madre que le ordenaba que matara a su progenitor, quién durante años había maltratado tanto a su mujer como a sus cinco hijos.
"Yo no quería hacerlo, pero mi madre constantemente, constantemente me decía que debía matarle", así que, añadió, cogió una navaja y tomó un metro para llegar hasta el domicilio de su padre, en la calle Los Baños de Sestao. Nada más entrar, "mi padre me dijo cómo llevas a esa puta ahí tatuada en el brazo (en referencia al nombre de su madre) y eso fue lo que al final me dio coraje" para empuñar el arma y clavárselo en la nuca.
Ante el tribunal, dijo no recordar nada más de lo ocurrido, ni cómo causó hasta 45 puñaladas que presentaba el cadáver de la víctima, según el informe del forense. Además, indicó que días después acudió a entregarse a una comisaría de la Ertzaintza para explicar "que había agredido a mi padre y que la voz de mi madre me ordenaba que matara a otras tres personas pero que yo no quería hacerlo".
Según detalló, a los 16 años cometió su primer intento de suicidio y desde entonces está en tratamiento psiquiátrico por esquizofrenia, aunque lo abandona a temporadas porque "me anula mucho" y que, además, consume alcohol "desde niño" y abusa de drogas como cocaína y speed, que combina con su medicación.
El presunto asesino fue condenado en 1999 a un año de prisión por detención ilegal por haber retenido a una médico a quién amenazó con unas tijeras porque él consideró "que no le tomaban en serio" en un hospital cuando relataba las órdenes que recibía en su interior y en el juicio de ayer contó que en otra ocasión intentó también matar a uno de sus hermanos.
J.M.S.L. concluyó que "será Dios quién me juzgue" por haber cumplido la orden de "castigar" a su padre, como le pedía su progenitora precisamente el día de la Madre, y pidió al tribunal que, en caso de condena, sea enviado a un psiquiátrico. La fiscal solicita de 14 años de prisión con internamiento en un centro psiquiátrico. |