 |
|
|
 |
Felipe Massa se acerca al muro para celebrar su tercera victoria de la temporada con sus mecánicos e ingenieros. Foto: efe |
|
|
|
Massa toma el mando
|
|
Aprovechó una avería de Raikkonen, mientras que Trulli, brillante, fue tercero.
|
 |
|
Jon Larrauri
|
 |
bilbao. Felipe Massa aprovechó ayer la abrumadora superioridad de los Ferrari y un problema en el sistema de escape de su compañero Kimi Raikkonen para hacerse con la victoria en Magny Cours y colocarse líder del Mundial por primera vez en su carrera. Los bólidos rojos camparon a sus anchas por el trazado galo. Coparon la primera línea de la parrilla de salida y desde que se apagó el semáforo rojo ninguno de sus rivales pudo colocarse a su altura. Una mancha roja encabezó la carrera de cabo a rabo, aunque su desenlace final no fue el esperado. Iceman lo tenía todo de cara para volver a la senda del triunfo -pese a entrar a repostar antes que Massa acumulaba una cómoda renta de seis segundos-, pero la fatalidad volvió a interponerse en su camino. Un problema en el escape hizo que su cavallino rampante perdiera potencia en las rectas y finalmente fue adelantado por el brasileño en la vuelta 38. El piloto nórdico bastante hizo con capturar la segunda plaza sin pasar apuros, ya que su monoplaza llegó a meta con un considerable boquete en la parte trasera. Incluso el propio Raikkonen reconoció que si la carrera hubiese vivido dos giros más probablemente se habría quedado tirado en mitad del asfalto.
Los restantes 18 coches tuvieron que conformarse con ver desde la lejanía un nuevo doblete de la escudería italiana. El que mejor visión tuvo de la situación fue un Jarno Trulli que protagonizó una sobresaliente carrera que le llevó a subir al tercer escalón del podio, algo que no lograba un Toyota desde Melbourne'06. El piloto transalpino se colocó tercero tras dar buena cuenta de Fernando Alonso en la salida y posteriormente aguantó las acometidas de sus rivales, que no fueron pocos. Primero se las tuvo que ver con Robert Kubica, que ayer perdió el liderato del Mundial, y en los últimos giros su rival más enconado fue un Heikki Kovalainen, que remontó brillantemente desde la décima posición hasta la cuarta. El ritmo de Trulli bajó ostensiblemente cuando la lluvia hizo acto de presencia tímidamente a una docena de vueltas del final. El finlandés de McLaren y el polaco de BMW-Sauber se colocaron a su estela, pero no fueron capaces de superarle. Y eso que Kovalainen lo intentó hasta la extenuación, hasta el punto de que ambos pilotos tocaron sus ruedas al rodar en paralelo en la penúltima vuelta. Jarno pudo seguir por el asfalto, mientras que Heikki tuvo que salirse por una escapatoria. Al final, las posiciones no variaron.
Si Kovalainen vivió una carrera en progresión y al menos pudo sumar un buen puñado de puntos, no pudo decir lo mismo Lewis Hamilton. El británico, que salió en mitad de pelotón por el incidente con Kimi Raikkonen en la recta de boxes del Gran Premio de Canadá, no pudo pasar de la décima posición. Primero tocó por detrás a su compañero Kovalainen sin demasiadas consecuencias para ninguno de los dos, y posteriormente fue sancionado con un drive through por saltarse la chicane Nurburgring cuando adelantó a Sebastian Vettel en el primer giro. Además, el anuncio de su sanción le llegó justo antes de entrar a realizar su primer reportaje, por lo que se vio relegado a cola de pelotón. Pudo adelantar a varios rivales, pero David Coulthard le taponó en las últimas vueltas y tuvo que abandonar el trazado francés sin sumar ningún punto para el Mundial de pilotos.
Alonso, carrera para olvidar El que vivió una carrera para olvidar en Magny Cours fue Fernando Alonso. El bicampeón del mundo partía desde la tercera posición y Renault se las prometía felices. El primer podio de la temporada era posible, además delante de su público. Eso sí, las cosas no tardaron en torcerse. El asturiano no acertó con el mapa de motor adecuado para el momento de partir y fue superado por Trulli y Kubica, aunque recuperó rápidamente su posición con respecto al polaco. De todas formas, la montura de Alonso volvió a evidenciar sus defectos cuando va muy cargada de gasolina y el piloto nunca tuvo un buen ritmo de carrera -su quinto puesto justo antes del segundo repostaje no fue más que un espejismo efímero-. Si a eso se le une que fue el primero en entrar a repostar y que siempre que volvió a pista se encontró con tráfico formado por rivales muy difíciles de adelantar (Nick Heidfeld va camino de convertirse en su pesadilla particular) se explica su mala actuación. Además, Alonso tuvo que ver cómo su compañero Nelsinho Piquet, que sumó los primeros puntos de su carrera, le adelantaba en la penúltima vuelta cuando él intentaba hacer lo propio con Mark Webber. Lo dicho, una carrera para olvidar. |
|