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Ballack por el suelo en presencia de Marchena. El cerebro alemán no funcionó y su equipo lo notó. Foto: efe |
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Torres de europa
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El gol de 'el niño' da el título continental a la selección española ante una Alemania Roma
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Joserra Cirarda
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Alemania 0 - 1 España
bILBAO. De principio a fin. España se proclamó campeona de Europa con un gol de Fernando Torres que sirvió para derrotar a una Alemania que sólo inquietó a Casillas en los compases iniciales del encuentro. El fútbol hizo justicia. El juego del toque y el preciosismo de los hombres de Luis Aragonés se impuso a una maquinaria alemana que había llegado a la cita definitiva más por su empeño y constancia que por las virtudes exhibidas a lo largo de las tres semanas de competición. El combinado español completó la Eurocopa como el equipo máximo goleador, con Villa como máximo realizador y con Casillas, como el portero menos goleado. Sin paliativos.
No hubo sorpresas en las alineaciones iniciales. La duda de Ballack se disipó horas antes del encuentro. Lehmann defendía la portería, con Metzelder y Mertersacker en el eje de la defensa. Los laterales estaban encomendados a Friedrich y Lahm. Por delante Hitzlsperger y Fringgs cubrían las espaldas a Schweinsteiger y el propio Ballack, mientras que las labores ofensivas quedaban para Podolski y Klose.
Enfrente, Luis Aragonés tampoco se sacó ningún conejo de la chistera. La ausencia de Villa permitió a Cesc jugar desde el principio en un equipo que comenzaba con Casillas, a quien daban cobertura Sergio Ramos, Puyol, Marchena y Capdevila. Senna era el escudero de Xavi, con Silva jugando por la banda derecha e Iniesta en la izquierda. El catalán del Arsenal jugaba como enganche con un Fernando Torres que actuaba en solitario en la punta del ataque.
El encuentro no comenzó con buenas vibraciones para el conjunto español. Como si sus hombres acusaran la responsabilidad. Los alemanes amanecieron más despejados. Joachim Löw, su técnico, les había dado órdenes claras. Presionar arriba la salida del balón y evitar que Senna y, sobre todo, Xavi tuvieran tiempo para controlar el juego. Una vez más la banda izquierda de Sergio Ramos fue el coladero que intentaron aprovechar los hombres de Löw. Klose y Ballack buscaron por dos veces las cosquillas al lateral andaluz, antes de que un disparo de Hitzlsperger supusiera el primer aprieto para Iker Casillas. La selección española recibía su propia medicina.
Trece minutos duró el agobio para La Roja. Lo que tardó Xavi en conectar con Iniesta para que el manchego complicara la vida a un Metzelder que estuvo a punto de batir a Lehmann. El primer ataque español sacó a relucir las carencias de la defensa alemana y puso punto final a los nervios de los hombres de Luis Aragonés. Los españoles no jugaban con la precisión que exhibieron en la semifinal ante Rusia, algo prácticamente imposible de conseguir, pero se habían sacudido sus miedos. Sin embargo, las ocasiones brillaban por su ausencia en una y otra área.
el principio del fin Hubo que esperar diez minutos más para que Fernando Torres conectara un cabezazo que se estrelló en la cepa del poste derecho de Lehmann. El rechace fue a los pies de Capdevila que lanzó fuera. Ahí España se dio cuenta de que era su momento. Cesc lo intentó desde el borde del área antes de que Torres inaugurara el marcador, a los 33 minutos de juego, al aprovechar un pase en profundidad de Xavi. Lahm se confío, Lehmann salió tarde y El Niño sólo tuvo que levantar la pelota por encima del guardameta alemán para desequilibrar el marcador.
Era lo que más temía Löw, que España se adelantara y se había adelantado. Para colmo de males alemán, Ballack sufrió la rotura de su ceja izquierda. No era el día del centrocampista germano que se estaba perdiendo en batallas estériles, mientras su clase se diluía sobre el terreno de juego. Sus compañeros de ataque se veían desasistidos. Sólo el empuje de Mertesacker servía para llevar alimento a Klose y Podolski.
Tras la reanudación, Löw movió ficha. Dejó en el vestuario a Lahm y buscó más verticalidad con Jansen en la banda izquierda. Alemania lo agradeció, más con el corazón que con la cabeza. La Nationalmannschaft echó mano de su empuje y trató de encontrar recovecos que le llevaran a los terrenos de Casillas. Sólo lo consiguieron con balones largos y cuando Ballack sacó a relucir su clase. Un disparo suyo y un centro que el guardameta de Móstoles rebañó de la cabeza de Kuranyi fueron los últimos estertores de un equipo herido.
Luis Aragonés ni se inmutó. Como a lo largo del campeonato, llegada la hora de juego, realizó sus dos cambios habituales. Xabi Alonso y Cazorla sustituyeron a Cesc y Silva. Fuerza y aire para dar más consistencia al centro del campo español. Y bien que lo agradeció su equipo. Alemania desapareció y el toque presidió los últimos veinte minutos de juego. Sergio Ramos lo intentó de cabeza a la salida de una falta, pero Lehmann pudo desviar a córner. En la jugada posterior Iniesta obligó a Frings a sacar bajo palos. Un minuto después el manchego repetía ante el cancerbero germano que le adivinó la intención. Senna tuvo la última oportunidad, a diez minutos del final, en un balón que el brasileño del Villarreal no consiguió empujar tras una dejada de Güiza.
El fútbol había dictado sentencia. Alemania, la peor Alemania de los últimos veinte años, era una caricatura de sí misma. Löw había bajado los brazos y sus hombres lo notaron dentro del campo. Se veían imposibilitados, no sólo de marcar, sino tan siquiera de inquietar.
España, que llegó al campeonato con sus miedos eternos, terminó exhibiendo su superioridad. 24 años después Iker Casillas hizo olvidar el fallo de Luis Arconada. 44 años después Fernando Torres hizo de Marcelino. La selección española firmó su segundo título oficial en un campeonato en el que también dejó por el camino a la actual campeona del mundo.
Xabi Alonso, el quinto vasco campeón
El tolosarra Xabi Alonso se convirtió en el Ernst Happel vienés en el quinto vasco que consigue el título de campeón de Europa. José Ángel Iribar e Ignacio Zoco fueron los primeros en saborear las mieles del éxito. Lo consiguieron en 1964, en aquel partido del Santiago Bernabéu en el que Txus Pereda y Marcelino batieron a La Araña Negra, el mítico guardameta ruso Yashin. El Txopo era el más joven de aquel equipo que arrebató el título a la Unión Soviética. Hubo que esperar hasta 2000 para que Didier Deschamps y Bixente Lizarazu devolvieran los laureles a Euskadi. Lo hicieron en Holanda en una final en la que Francia derrotó a Italia con un gol de oro de Trezeguet. En medio, Luis Arconada y Santi Urkiaga disputaron la final de París, cuando el guardameta guipuzcoano no supo atajar un lanzamiento de falta de Michel Platini que dio la victoria al combinado galo en la edición de 1984. Xabi Alonso levantó ayer los brazos después de haber tomado parte activa en cuatro de los seis encuentros que han llevado a la selección de Luis Aragonés hasta el título continental. El guipuzcoano, que fue titular sólo ante Grecia, consigue así lo que su padre, Periko, no pudo alcanzar. >J. r. C. |
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