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Quebec, 'La Charmante', guarda un cierto viejo encanto europeo. |
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Quebec cumple cuatrocientos años
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La ciudad más antigua de Norteamérica festeja sus cuatro siglos de historia, iniciada el 3 de julio de 1608 cuando el investigador y viajero francés De Champlain bautizó el asentamiento como Kébec, que en lengua algonquin significa "donde el río se estrecha".
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C. S. Reissman
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NINGUNA ciudad de Norteamérica es tan antigua como Quebec. Ayer se cumplieron 400 años de su fundación por el investigador y viajero francés Samuel de Champlain, quien bautizó el asentamiento sobre el río San Lorenzo como Kébec, en la lengua de los indígenas algonquin, que significa "donde el río se estrecha". Desde entonces, la ciudad no sólo ha conservado su identidad francesa, sino que la ha cultivado casi tanto como su encanto europeo -sus habitantes la denominan La Charmante- que también se ha dejado notar en el inicio de los festejos por sus cuatro siglos de cambiante historia.
Un enorme espectáculo de fuegos artificiales sobre el río y el show histórico Rencontres, una ópera al aire libre con 1.000 participantes, son el punto álgido de un sinfín de actuaciones de artistas callejeros, exposiciones y conciertos durante varios días, aunque las celebraciones seguirán incluso hasta octubre. Otros puntos culminantes serán shows con los dos productos culturales de exportación más importantes de Quebec: un concierto con la diva del pop Céline Dion en agosto y un espectáculo del Cirque du Soleil, de Montreal. La provincia y la urbe gastarán casi 85 millones de dólares canadienses (más de cincuenta millones de euros) para la fiesta de cumpleaños.
El casco viejo de Quebec, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco con su muro aún intacto, es único en Norteamérica y funciona como un imán turístico. Como muchas ciudades europeas, el Vieux Québec, con sus estrellas calles, casas muy juntas unas con otras y su empedrado, es el principal reclamo junto al viejo puerto, el castillo Frontenac sobre la urbe, la basílica de Notre Dame y el funicular.
A mediados del siglo XVII Quebec tenía sólo un par de cientos de habitantes, y sólo comenzó a crecer cuando el Luis XIV, el Rey Sol, decidió tomarse en serio su colonia. Entonces se convirtió en la capital política, económica y cultural de la Nueva France. Sin embargo, en 1763 la corona francesa perdió el dominio sobre Quebec tras una corta pero dura batalla con los británicos, cuya presencia queda a la vista en algunas construcciones e iglesias anglicanas y en la famosa Ciudadela, el fuerte histórico de Quebec.
Los británicos reprimieron al principio todo lo francés, pero ante su deseo de que la población emigrara más al sur aprobaron la Québec Act en 1774, que reintrodujo el francés, la religión católica y las antiguas leyes. Los québécois se toman todo ello muy en serio y de siempre han resaltado su propia identidad y su carácter único en Norteamérica. De hecho, el 83% de los 7,4 millones de habitantes de la provincia mencionan al francés como lengua materna, sólo el 40% habla además inglés y el sentimiento nacionalista ha llevado al Parti Québécois a vislumbrar un nuevo referéndum sobre su independencia como el que rozó la victoria en 1995. Mientras tanto, Canadá celebra su historia y ayer las campanas repicaron por 400 segundos en 400 ciudades del país justo a las 11:00 de la mañana, hora en que Champlain declaró ciudad a Quebec hace 400 años. |
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