bilbao. La situación no puede ser más kafkiana. Un ciudadano vasco que quiera viajar de vacaciones a República Dominicana en los próximos quince días y no tiene el pasaporte en regla puede verse obligado a perder una hora al teléfono o enganchado a internet intentando pedir cita previa, para que al final el funcionario de policía de turno le recomiende que vaya a las ocho de la mañana a la comisaría más cercana a ver si alguien que tenía cita se hacaído de la lista. La situación es de colapso total en las comisarías de Bizkaia y Araba, cerradas a cal y canto a nuevas citas en los próximos dos meses, mientras que en Gipuzkoa el primer hueco libre, como pudo comprobar ayer este periódico, es el 18 de agosto, en Donostia.
La situación no mejora en los territorios cercanos. En Logroño tampoco se puede obtener cita y habría que esperar al 21 de agosto para obtenerla en Santander. Iruñea es la afortunada: hay sitio libre el 17 de este mes, pero es un poco tarde si usted quiere tomar un vuelo en los próximos días. La situación empeora si la intención es renovar o sacar por primera vez el DNI. Con la nueva modalidad de documento electrónico, el proceso se ha ido demorando mes a mes, pero la situación se ha colapsado del todo es estas fechas vacacionales.
Desde la Policía Nacional, no se niega que la situación es complicada aunque asegura que ante una urgencia, sobre todo si el ciudadano precisa renovar el pasaporte para las vacaciones fuera de la UE, se puede resolver con el método tradicional: acudir a las ocho de la mañana a la comisaría de turno (en cualquiera se puede resolver la gestión) para que le den hora si alguna de las citas se ha anulado. No es seguro ("vaya usted a la buena de Dios a ver si le atienden", afirmó ayer un funcionario), pero sí probable que le atiendan, sobre todo si demuestra mediante un billete u otro tipo de documento la urgencia de la tramitación.
La Policía insiste en que hay que ser provisores porque se sabe que en verano está el "pico" de la demanda, pero no aclara si ha reforzado el personal o ampliado los horarios de atención al público. Como ejemplo un botón: la comisaría de Gordoniz, en Bilbao, seguía manteniendo ayer su horario de atención al público de ocho de la mañana a dos de la tarde, ni un minuto más.
También explican que el sistema automático a través del número de teléfono habilitado para dar la cita previa, al igual que la página web, indica que no hay posibilidades "a corto plazo" cuando la cita se demora más de dos meses. Y es que, según la experiencia de la Policía, los usuarios se olvidan de las fechas cuando los plazos son tan largos. La cuestión es que las comisarías de Bilbao, Barakaldo, Sestao-Portugalete, Getxo, Basauri y Gasteiz no dan la posibilidad de hacerse con la preciada cita. O sea, dos meses en blanco para el usuario.
Pero mientras tanto, el ciudadano cumplidor de la ley ha perdido dinero (afortunadamente, el prefijo 902 no es de los más caros, aunque tampoco es gratuito) y muchos minutos tentando a la suerte con comisarías cada vez más lejanas de su lugar de origen, para acabar teniendo que desplazarse a una ciudad a 150 kilómetros. O más. El sistema de cita previa de la Policía Nacional remite a otro número de información cuando ya no hay solución.
la peor situación en bizkaia "No se lo puedo solucionar, nos derivan las llamadas pero nosotros no podemos hacer nada y estamos saturados", dice al otro lado del hilo telefónico un operador, al que se le nota agobiado y con toda la buena voluntad del mundo nos aconseja otras alternativas. "¿Dice que va usted a República Dominicana? Entonces saldrá de Barajas, ¿no? Le recomiendo que se pase antes y con tiempo por la comisaría que hay en el mismo aeropuerto a ver si le pueden hacer el pasaporte al momento. Están para eso".
Ante la estupefacción del usuario, el voluntarioso operador matiza que el viajero se puede encontrar en Barajas "a mil o dos mil en la misma situación". Alucinante, se le dice. "Alucinante", responde con pesar. A la pregunta de si el Ministerio de Interior pagará el vuelo si finalmente no hay pasaporte o abonará el viaje a Sevilla, por decir algo, si hay que ir allí a renovar los papeles, sólo hay el silencio al otro lado del hilo telefónico. "Nos están acribillando de llamadas toda la mañana, pero sobre todo de Bizkaia; es la que está peor de todo España", se despide el interlocutor. Vaya, también eso.
Menos mal que somos ciudadanos con todos los derechos, se supone. Todo esto hace reflexionar sobre la situación en la que se encuentran los extranjeros que intentan arreglar sus papeles. Quizá acabemos compartiendo las mismas colas. |