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La cita previa es imprescindible. |
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Cita con una máquina
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El Ministerio del Interior se empeña en seguir con un protocolo que ha demostrado no funcionar en todo el Estado: pedir una cita previa para renovarse el DNI por teléfono, a través de un contestador automático, o por internet. Ir a la comisaría y esperar ya no sirve.
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lA mayoría de las personas mayores no son muy amigas de las tarjetas de crédito. Prefieren la libreta y que los empleados de su caja les saquen el dinero de la cuenta. De este modo consiguen controlar los gastos y llevar las cuentas al día. Claro que para sacar dinero en la ventanilla del banco es necesario acreditar la identidad mediante el DNI o pasaporte. Es el caso de Miren, que no quiere desvelar su verdadera identidad, y que está preocupada por haber perdido el carné y por si no podía disfrutar de sus ingresos durante los próximos meses. Sin pasaporte y sin licencia de conducir, ¿cómo iba a demostrar su identidad teniendo que esperar hasta septiembre para sacarse de nuevo el DNI? Miren además explica que se vuelve "loca" con el contestador automático para pedir cita previa.
Detrás de cada persona que necesita renovar sus documentos hay un problema y aunque unas vacaciones que se quedan en el aire suele ser el más frecuente en estas fechas, hay otros asuntos que aún son más graves. Miren no tiene las suficientes habilidades para enfrentarse a un contestador electrónico para intentar conseguir una cita: "Cuando me dicen que marque mi DNI busco las gafas y cuando me dan otro número de teléfono para apuntar, lo dicen demasiado deprisa". Entre unas cosas y otras, la llamada se corta impertinentemente. Estos cacharros no están hechos para todo el mundo. En realidad, no están hechos para nadie.
A pesar de la desquiciante disputa que la lectora mantiene con el contestador, los responsables del Ministerio de Interior siguen creyendo en este sistema que da más disgustos que alegrías. Y es que desde que se implantó hace casi un año se han registrado en todos los puntos del Estado colapsos, sobre todo al inicio de la implantación del DNI electrónico y en abril, de cara a las vacaciones de verano.
Antes de que se implantara el DNI electrónico y toda la parafernalia que le acompaña (pedir cita por telefónica o por internet), quien quería renovarse el carné iba a la comisaría, esperaba turno y le atendían. El único disgusto que podía ocurrir es que faltara algún documento, como la fotografía, el pago por pérdida del DNI, el volante de empadronamiento si se cambia de domicilio, etc. Ahora ya no sirve con acudir a la comisaría ni aun armado de paciencia. La prensa del Estado recoge hasta un caso de una mujer que esperó ¡15 horas! Se fue a las 17.30 horas del día anterior para ser la primera de la cola al día siguiente, para coger el turno de una cita previa anulada.
¿Es que la gente se ha vuelto loca? Según los foros en internet, los afectados no se han vuelto locos. Simplemente es que están hartos de tener que esperar, esperar y esperar a conseguir un turno cuando por diferentes necesidades hay que renovarse el DNI.
Lo peor de todo es que antes (¡ah! los tiempos pasados que fueron mejores) es que siempre existía la posibilidad de sacarse el pasaporte de urgencia. Con un máximo de 48 horas cualquier persona podía acreditar su identidad. Ahora esto tampoco es posible porque también es necesario solicitar la dichosa cita previa. La incógnita, por tanto, es por qué el Ministerio de Interior sigue con este sistema de contestador automático y oficinas que se cierran a cal y canto a las 14.00 horas cuando hay cientos de personas que necesitan renovarse su documento de identidad.
Para solicitar la cita previa necesaria para renovar el DNI es imprescindible bregar con un contestador |
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