|
|
|
El día soñado de Samuel
|
vuelve al Tour cinco años después de su fuera de control en Alpe d'huez. El equipo naranja confía en su certeza para firmar un triunfo de etapa.
|
 |
|
Alain Laiseka
|
 |
Enviado especial
Brest. "Al Tour, si no vienes con ganas, estás perdido". Gorka Gerrikagoitia, director de Euskaltel-Euskadi en el Tour de Francia (función que compartirá con Xabier Carbayeda), lanza un conciso análisis al pie del atril de la sala de conferencias habilitada por la organización en el estómago del Parc de Expositions de Brest. Samuel Sánchez, apostado a escasos metros, no le ha escuchado, pero el gesto que dibuja su cara se acopla a sus palabras. Está inhabitualmente serio, concentrado, conectado al Tour, su asignatura pendiente de siempre. La dejó olvidada una tarde de julio de 2003 en la cima del Alpe d'Huez. Allí llegó moribundo, a un mundo de Iban Mayo, el último ciclista vasco que ha logrado alzar los brazos en una meta del Tour. Aquella tarde, cuando reconstruía pedazo a pedazo su físico desmembrado sobre la brea alpina, el asturiano de Güeñes se acercó a Miguel Madariaga, manager del conjunto vasco, y le dijo que no volvería, al menos en un tiempo, hasta hacerse un nombre lejos de julio, del Tour. Hoy es ese día.
"Soy otro", dice Samu al grupo de periodistas que le interroga en la madrugadora conferencia de prensa que el corredor de Euskaltel-Euskadi ofreció ayer en Brest. Se refiere a su maquinaria interna. La mente. "Llego con mucha más tranquilidad. Antes, le tenía miedo al Tour, me quedaba grande. Ahora soy diferente y esta carrera es como si fuera algo nuevo para mí". Para ello, para redimirse en la mejor carrera del mundo, Samuel Sánchez ha sacrificado todo: la primavera. "He trabajado duro, pero exclusivamente pensando en esta carrera. Fue algo consensuado con el equipo y para ello era necesario comerse el principio de temporada. No sé, tengo malos recuerdos del Tour, pero ha pasado mucho tiempo, soy diferente y dicen que, a la tercera, va la vencida. Espero hacer algo grande", sostiene el corredor, que remata: "Mañana -por hoy- es el día soñado".
"No voy a innovar", dice Samuel Sánchez cuando le preguntan por los favoritos, por sus rivales. Lo cita de carrerilla. Nombres gastados: Valverde, Evans, Cunego, los hermanos Schleck… "Los que todos dicen". "¿Yo? Hay que ser cautos. Primero tenemos que digerir una primera semana atípica, con tres días complicados en Bretaña, la crono y la primera llegada en alto (Super-Besse, 6ª etapa). Luego, tras los Pirineos habrá que ver dónde estamos y analizar la carrera, pero, en principio, apuesto por una victoria de etapa que es lo que queda, lo más preciado, lo que recuerda el aficionado y lo que nos lleva pidiendo cinco años".
Equipo compensado Cree Gorka Gerrikagoitia, vamos, que está seguro de ello, que el equipo que quita el precinto a su octavo Tour es el "más compensado de los últimos años". "Es que no sólo está Samu. Tenemos también a Haimar y Astarloza, dos ciclistas experimentados que saben lo que es acabar entre los diez primeros, a Egoi, a Amets, a Rubén… Es un bloque compacto con el que buscaremos una etapa. Soñamos con ello", explica el muxikarra, quien el miércoles inspeccionó la crono del cuarto día en Cholet -"Es para corredores potentes"- y los finales de la primera y segunda etapas. "Todo el mundo habla del final de mañana (por hoy), pero es más duro el del segundo día. Serán jornadas complicadas porque las carreteras son estrechas, aunque bien asfaltadas". |
|