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Unidad de Bilbobus estacionada en una céntrica calle de la capital vizcaina. Foto: Zigor Alkorta |
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TCSA y comité alejan sus posturas y se mantiene la huelga para Aste Nagusia
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La oferta era para dos años, con una subida del IPC real más un punto cada ejercicio y otro adicional condicionado.
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Javier Fernández
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Bilbao. Si las miradas hablaran ayer hubieran gritado. Todas. Sin excepción. Y es que, tanto los representantes de la dirección de Transportes Colectivos S.A. como del comité de trabajadores, cada cual con sus razones, salieron de la enésima reunión sin haber alcanzado un acuerdo para poner fin a un conflicto laboral que mantiene activas sus tres jornadas de huelga para el último fin de semana de Aste Nagusia, días 21, 22 y 23 de agosto.
Y todo ello después de que la empresa pusiera sobre la mesa "la mejor oferta" realizada hasta el momento. Los aspectos principales de esta propuesta de convenio colectivo para dos años serían: IPC real más un punto cada año y otro punto adicional siempre y cuando se cumpliera el contenido del Decreto 902/2007. La respuesta de la delegación sindical sorprendió a la parte contraria. "Eso es regresivo", espetaron.
Lo cierto es que la cita negociadora tuvo un inicio un tanto sobresaltado cuando la sección sindical de UGT-TCSA decidió abandonar la mesa. Fuentes de esta central denunciaron la intención de la empresa de liquidar la deuda contraída con los trabajadores en tiempo de descanso por dinero, "abonando horas extras prohibidas por convenio. Denunciamos la intención de la empresa de querer utilizar dinero público para amortizar los puestos de trabajo de TCSA", subrayaron.
Asimismo, intuyeron una negativa en la empresa para negociar las condiciones de la subrogación "en todos sus términos" de los trabajadores adscritos con la nueva concesionaria de Bilbobus, la multinacional francesa. "La gente no sabe qué va a ocurrir con sus vacaciones, las liquidaciones y calendarios. Queremos que se mantengan. Veolia nos dice que sí, pero no hay documentos firmados", decía Mikel González, uno de los portavoces de UGT al tiempo que lamentaba que su postura no fuera secundada por el resto de compañeros.
El encuentro de ayer, que finalizó entrada ya la noche, se cerró eso sí con la firme promesa de que la siguiente reunión (sin fecha) sea definitiva y consiga poner fin a un conflicto laboral que parece haberse perpetuado en el tiempo y con el que los usuarios ya se han familiarizado.
La dirección de Transportes Colectivos S.A. comenzó su intervención con una exposición de los múltiples compromisos mostrados durante los últimos meses. "El esfuerzo por parte de la empresa ha sido serio", indicaban a este periódico fuentes de la misma. Así, detallaron, por ejemplo, cómo han mantenido su voluntad negociadora a pesar de los 426 sabotajes contabilizados en los autobuses, los ataques a las oficinas centrales y las convocatorias de paros parciales y huelgas.
Incluso la representación empresarial de TCSA expresó su disposición a acudir al arbitraje del Consejo de Relaciones Laborales (CRL) hipótesis que fue rechazada por el comité de los trabajadores. "La empresa, ante el Gobierno vasco [Dirección de Trabajo], ofreció un IPC+2 sin condiciones, pero ahora ofrece ese incremento condicionado a la eliminación del servicio de transporte de personal y a que el Real Decreto 902/2007 sobre jornadas de conductores, no le cueste dinero. Esto supondría que cada trabajador tendría que trabajar cien horas más al año sin cobrarlas, lo que supondría treinta minutos de presencia diaria sin cobrarlas", explicó por su parte Juan Antonio Fernández, portavoz del comité.
Por su parte, los trabajadores reclaman ese IPC+2 y la equiparación de una de las pagas a las demás en cuatro años, lo que supondría acercarse a las condiciones de sus compañeros de transporte colectivo en Gasteiz. Existen otras cuestiones que deberán tratarse en próximas reuniones para las que no hay fecha fijada. |
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