BILBAO. Durante los últimos días, el tripartito ha visto cómo los supuestos enemigos irreconciliables del PP y el PSOE encontraban un objetivo común en torno al cual articular una alianza que ayer despertó el rechazo del presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, Iñigo Urkullu. El burukide jeltzale, que se disponía a dar una rueda de prensa en compañía del analista político de la George Washington University, Roberto Izurieta, en el marco de la iniciativa innovadora Think Gaur Euskadi 2020, destacó que los partidos constitucionalistas mostraron una "convergencia" de propósitos al plantear, tanto el Gobierno español como el PP, sendos recursos de inconstitucionalidad contra la consulta popular que condujeron a que ésta fuera suspendida ayer por el Constitucional.
Esta situación, además, no sería nueva. "Quieren reeditar la política de trincheras del año 2001, ese bloqueo en el que algunos parecen estar cómodamente asentados", censuró contundentemente.
Esos pactos de 2001 se refieren a la alianza a nivel territorial entre Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo Terreros, que resultó infructuosa y condujo a que la sociedad vasca apoyara abrumadoramente al nacionalismo vasco, premiándolo con más de 600.000 votos. De hecho, los movimientos llevados a cabo por el PP vasco y el PSE dejaron entrever durante las últimas jornadas una posible alianza post-electoral entre los dos partidos.
nueva táctica pactista Así, cuando el nuevo presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, ofreció sus votos al socialista Patxi López para facilitar su nombramiento como lehendakari, el líder del PSE los rechazó pensando en las implicaciones que podría tener volver a tender la mano a los populares, a pesar de que días antes, Ramón Jáuregui, diputado del PSOE, viera con buenos ojos el puente tendido por Basagoiti. Sin embargo, el portavoz del PSE, Rodolfo Ares, abría la puerta a un posible acuerdo tras las elecciones, en un intento por ofrecer una fórmula mejorada de la entente que no reeditara el fracaso del pacto explícito de 2001.
Junto a la política de frentes, los contrarios a la consulta estarían recurriendo al divide y vencerás que pretendía presentar al jeltzale como el único moderado del tripartito. "No comparto nada de lo que dice el PSOE", desmintió.
Además, Urkullu habló de las reuniones que mantendrán el tripartito y Aralar, pero sin EHAK, que de la mano de Nekane Erauskin había mostrado el desinterés por los "entretenimientos" de Ibarretxe.
Por otra parte, la propuesta de Ezker Batua de convocar la Diputación Permanente del Parlamento vasco fue tomada por Urkullu con cierto desagrado porque el anuncio de la medida la llevó a cabo la formación de izquierdas de manera pública sin hablarlo previamente con el tripartito.
opiniones del tripartito De hecho, EB se mostró ayer preocupada con la futura decisión del TC, ya que intuyó que obedecerá a los intereses de Zapatero. El portavoz de la formación, Mikel Arana, admitió que la suspensión es una "crónica anunciada" por el fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido.
El secretario de Comunicación de EA, Mikel Irujo, habló de la "preguntafobia" denunciable ante el Consejo de Europa. El secretario de Política Institucional, Rafa Larreina, apuntó a su vez que el problema de la consulta no es de constitucionalidad, sino de voluntad política.
También Aralar se pronunció para llamar nuevamente a la unidad y recordar que en Europa ha habido consultas que no han sido impedidas. |