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Mesa de redacción
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Colonias
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Alberto García
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Sorprende la cerrazón de algunas personas. El próximo desembarco de una sucursal del Museo Guggenheim en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai ha causado un revuelo mayúsculo esta semana en Bizkaia. A muchos les ha parecido una atrocidad la intención de levantar esta infraestructura cultural en el solar donde miles de niños han vivido sus veranos más felices. La historia de este servicio de la BBK es impresionante por varias causas. Una su longitud en el tiempo, se inauguraron en 1925 y se mantienen desde entonces. 83 años son muchos. Otra su labor lúdica en el estío pero también en las épocas invernales. Sobre todo desde los años 80, cuando se decidió educar medioambientalmente a los pequeños durante todo el año. Y quizás la más importante y la menos conocida, su atención sanitaria y social a los niños malnutridos y faltos de asistencia, objetivo de su creación en la década de los años 20. Insisto, una labor encomiable. Pero eso no tiene que ser obstáculo para mirar al futuro. Con un relevo de instalaciones y servicios en la localidad de Ea, la gran explanada de 80.000 m2 colindante con la playa es un enclave perfecto para otro de esos proyectos que llaman tractores de economía y turismo. Es necesario una idea conjunta que aglutine todos los intereses paisajísticos y de biodiversidad de ese enclave. Se tendrá que soterrar la línea de EuskoTren y la estación cercana. ¡Qué mejor medio ecológico para llegar al futuro museo que el ferrocarril! No creo que nuestros próceres actuales quieran destrozar su imagen contemporánea y la del futuro aprobando una iniciativa que denigre una de nuestras joyas naturales. La apuesta es demasiado alta y no se puede perder la oportunidad de aumentar más si cabe el empaque y prestigio de una Reserva de la Biosfera. |
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