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Plaza de Retuerto, en la localidad vizcaina de Barakaldo, zona en la que el Piquer secuestró a alguna de las mujeres que luego violaba. Foto: sampedro |
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El violador múltiple de Retuerto sale de la cárcel tras cumplir 17 de los 38 años de pena
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El caso de Emilio Piquer ha vuelto a reabrir el debate sobre la reinserción de los delincuentes sexuales.
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Idoia Alonso
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Bilbao. El violador múltiple de Barakaldo está en la calle. Emilio Piquer Pérez salió el pasado día 14 de prisión después de cumplir 17 de los 38 años de condena por la violación y secuestro de dos jóvenes en la década de los noventa. Su caso sirvió para modificar el Código Penal e introducir la persecución de oficio cuando las víctimas retiraban la denuncia. Otras tres mujeres se echaron atrás después de haber sido supuestamente agredidas por este individuo. Su testimonio como testigos de la acusación fue decisivo para lograr su condena. Las supuestas amenazas contra estas tres jóvenes redujeron de cinco a dos la lista de violaciones.
El caso del violador de Retuerto vuelve a reabrir el debate sobre la reinserción de los delincuentes sexuales. La Audiencia Provincial de Araba ha denegado el recurso interpuesto por la asociación Clara Campoamor contra la excarcelación de este antiguo vigilante de un banco de Retuerto que secuestraba a punta de navaja a las mujeres que entraban en el cajero para después agredirlas sexualmente en un lugar apartado.
La sentencia del proceso, a la que ha tenido acceso DEIA, relata con toda crudeza unos hechos que conmocionaron a la sociedad vizcaina. En ella quedó probado que Emilio, consumidor ocasional de alcohol y cocaína, gozaba de plenas facultades cuando perpetró las dos violaciones. Su única arma de defensa fue el supuesto consentimiento y aquiescencia de las víctimas con el acto, aunque las pruebas evidenciaron la debilidad de esta argumentación.
Los hechos se remontan al año 1992 cuando Emilio, natural de Abanto y que contaba por entonces con 30 años, trabajaba como guarda jurado en una caja de ahorros del barrio baracaldés de Retuerto. En el plazo de dos meses, entre agosto y septiembre, Emilio violó a las dos mujeres que llevaron adelante sus denuncias aunque el modus operandi fue distinto. Fuentes consultadas por DEIA señalan que la forma de actuar en la segunda de las violaciones se corresponde al patrón que habría empleado en el caso de las otras tres mujeres supuestamente agredidas.
El auto judicial relata cómo Emilio agarró violentamente por el cuello a su segunda víctima cuando llegó a Retuerto de madrugada. La obligó a entrar en su coche para llevarla a Artxanda donde consumó la violación. Ni las lágrimas e intentos de la víctima por repeler el ataque hicieron desistir a su agresor. De regreso a Barakaldo, Emilio amenazó a la víctima con matarla si memorizaba la matrícula de su coche o denunciaba lo sucedido. Haciendo gala de gran sangre fría, Emilio espetó a la joven que ni se le ocurriera decírselo a la Policía porque "por esa zona había numerosos barrancos".
Como consecuencia, la víctima sufrió distintas lesiones físicas aunque las secuelas psicológicas fueron peores. Al parecer, y según afirmaron ayer las mismas fuentes, la "prepotencia de este señor era deleznable" y aseguran que "no ha manifestado ningún tipo de arrepentimiento, ni ha pedido perdón ya que mantiene la versión de que ellas consintieron mantener relaciones sexuales con él".
En la primera de las violaciones denunciadas, la fórmula empleada fue distinta. En este caso el violador de Retuerto abordó a su víctima de 22 años en las fiestas de Gorliz cuando hacía autoestop. Ambos acordaron ir a Gasteiz que en esos momentos celebraba las fiestas de La Blanca. Al entrar a la capital alavesa, Emilio desvió el coche hasta el Polígono de Lakua. Detuvo el vehículo en "un lugar sin alumbrado público y alejado de cualquier edificación", reza la sentencia. En esos momentos conminó a su acompañante a realizar el acto sexual. Ante la negativa de ella Emilio forzó a la víctima presionando su cuello con "algo" mientras le decía "que te rajo".
Redención de pena Diecisiete años después, Emilio vuelve a gozar de libertad tras beneficiarse de la redención de pena recogida en el antiguo Código Penal ya que los hechos fueron juzgados en 1994. En 1995 se modificó la ley y se suprimió la redención en casos de agresiones sexuales y abusos sexuales contemplados en el texto de 1973. Por tanto, si el juicio se hubiera producido un año después el violador de Retuerto aun estaría entre rejas. Fuentes de Instituciones Penitenciarias señalaron ayer que "nos guste o no la ley es la ley y tenemos que cumplirla".
Aunque la Constitución recoge el principio de reinserción de los condenados, el índice de reincidencia de los agresores sexuales asciende al 15%. Desde hace varios años, el sistema penitenciario estatal ofrece tratamiento psicológico a los violadores que desean poner fin a su conducta. Distintos estudios garantizan el éxito de estos programas. Se ha comprobado que la reincidencia se reduce al 5% tras la terapia. Desde Instituciones Penitenciarias manifestaron ayer que estos tratamientos son "voluntarios", por lo que no se puede obligar a los condenados a participar en ellos. Tampoco comportan ningún beneficio carcelario. "Este tipo de terapias requieren de la colaboración del condenado ya que deben asumir sus actos", comentaron ayer. Explicaron que "los violadores y agresores sexuales suelen tener tendencia a exculparse y culpar a la víctima diciendo es que me provocaba, es que ella quería". La clave del éxito de este tipo de terapias radica en que el violador debe de ser consciente "del grave daño que ha infligido a su víctima porque es la única manera de que no lo vuelvan a hacer", explican la mismas fuentes. Aun así advierten de que el porcentaje de efectividad "no es del cien por cien".
Al cierre de esta edición, Instituciones Penitenciarias desconocía si este hombre, que hoy tiene 47 años, se ha sometido durante su internamiento a alguna terapia psicológica. En cualquier caso, se limitaron a recordar que el tiempo de reclusión del violador de Retuerto se corresponde con lo establecido en el Código Penal de 1973. "Seguro que hoy se nos echan encima muchas asociaciones de mujeres y mañana pueden ser los de AVT u otras. Pero la ley es la ley y nosotros nos limitamos a cumplirla".
Castración química: ¿la solución?
Nanysex, el pederasta condenado a 58 años por 11 delitos sexuales a menores ha reconocido que estaría dispuesto a someterse a la castración química. Hace un mes el ministro de Justicia abrió la puerta a que los jueces puedan obligar a los delincuentes sexuales que ya han cumplido su pena a someterse a tratamientos de "inhibición del deseo sexual", siempre que los médicos lo aconsejen y sigan resultando peligrosos. El debate está servido y la eficacia de esta terapia -que combina el tratamiento farmacológico con la terapia psicológica-, en tela de juicio. Desde Instituciones Penitenciarias aseguraron ayer que "actualmente la ley no contempla esta opción por lo que no se puede obligar a ningún condenado a someterse a la castración química". Catalunya es la única comunidad con competencia en Instituciones Penitenciarias. Tras la puesta en libertad del violador del Eixample condenado a 600 años por 29 violaciones, se reunió un comité de expertos compuesto por abogados, policías, médicos, periodistas, magistrados y forenses. Dicho comité cuestionó la eficacia de la medida para evitar la reincidencia de este tipo de delincuentes. >I.A. |
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