 |
|
|
 |
Susie posa junto a sus hijas Jazmin e Ixone, su madre Blanqui y su pareja Ovill. |
|
|
|
Busco piso para pasar Aste Nagusia
|
|
Mientras algunos eligen las fiestas de Bilbao para escapar de la ciudad hay quienes mueven cielo y tierra para vivir a pie de calle estos días
|
 |
|
A. González
|
 |
aSTE Nagusia cada vez atrae a más adeptos a la ciudad. Mientras algunos bilbainos huyen de las aglomeraciones que generan estas fiestas, muchos extranjeros vienen a conocerla de cerca. También hay quienes hace años que abandonaron la villa y añoran estos días en los que la música y el color invaden las calles.
Susana Sauca, Susi para sus amigos, comenzó a finales de abril a buscar un piso de alquiler en Bilbao para alojarse con toda su familia durante Aste Nagusia. Este hecho no tendría mayor transcendencia en ciudades como Iruñea donde las internacionalmente conocidas fiestas de San Fermín hacen que todos los alojamientos de la zona cuelguen el cartel de completo durante una semana entera.
Susie nació en Algorta pero desde hace 22 años reside en Watford, Londres. Las diferencias entre las costumbres londinenses y las de aquí son abismales, la más notable para los jóvenes es el concepto de fiesta. A las 21.00 horas los bilbainos empiezan a salir de casa mientras que allí las calles se quedan vacías. Los más pequeños también lo notan. Las calles de Bilbao durante Aste Nagusia se llenan de pequeños fiesteros hasta altas horas de la madrugada y allí " nadie se atreve a dejar a los niños sueltos en la calle. Esto me da pena por que yo he crecido en la calle", comenta Susie.
Esta vizcaina echaba de menos el estilo de vida de la ciudad y se le ocurrió que podía "volver a Bilbao en fiestas para que mi pareja y mis hijas lo conocieran". Tiene tres hijas de entre 3 y 11 años que nunca han visto un espectáculo como el que se celebra en Bilbao en agosto.
Susie quiere que sus hijas "conozcan mundo" y que "sepan lo que es una fiesta que no acaba a las nueve de la noche, lo que se siente cuando los gigantes y cabezudos te persiguen o lo que son Marijaia y el Gargantúa". Además quiere demostrarle a Ovill, su pareja, que no miente cuando dice que "miles de personas pueden inflarse a alcohol sin liarse a palos" y enseñarle "la marcha que tenemos".
Susie recuerda con nostalgia los momentos que ha vivido en estas fiestas "tan especiales" para ella. "De pequeñita los gigantes y cabezudos me daban miedo. No sé si me daba más miedo el ir corriendo cuesta abajo y el temor a caerme o que me pillaran". Quiere que sus hijas vivan esos momentos y que disfruten de los fuegos artificiales porque en Londres "fuegos como los que se ven en Bilbao en fiestas los he visto una vez, y creo que fue una boda real o una cosa súper grande de ésas que pasan cada mucho tiempo".
Blanqui, la madre de Susie, y Enrique, su hermano, también residen en Londres. Por estas fechas se reúnen y rememoran anécdotas de cuando vivían Aste Nagusia y sus entresijos a pie de calle. Cuando sus hijas Jazmin, Serena e Ixone escuchan las batallas que cuentan se les quedan mirando extrañadas. Susie comenta con tristeza que "me da pena porque hablo de cosas normales, con las que yo he crecido, y para mis niñas es como si estuviera hablando en chino".
Susie quería compartir esta experiencia con su familia por lo que cuando su madre confirmó su asistencia se puso a buscar piso en Bilbao para pasar las fiestas. En internet encontró una página en la que se alquilaban casas y decidió publicar una anuncio explicando sus planes. A Susie se le ocurrió esta opción ya que sabe que hay gente que escapa en estas fechas de la villa y si "alguien se quiere escapar de Bilbao en fiestas, pues que me alquile el piso". Le ofrecieron un apartamento que tuvo que rechazar porque "ya tenía reservadas dos habitaciones en un hotel por medio de un amigo al que le dan buenos precios".
Susie quiere que sus hijas y su pareja conozcan las fiestas y el ambiente en el que ella ha crecido |
|