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Legarreta, alcalde de Bermeo, procede a lanzar la teja cerca de Izaro. |
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Esencia de Madalena
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Las medidas de seguridad marítima y el calendario se aliaron ayer para que la fiesta de la Madalena reviviera ayer su sabor más tradicional para disfrute de miles de bermeanos, elantxobetarras y mundakeses.
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Texto y foto Imanol Fradua
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olvidadas las agobiantes aglomeraciones vividas antaño, la vuelta de la esencia festiva de la Madalena hizo recuperar durante toda la jornada de ayer el ambiente tradicional de una de las celebraciones más singulares de Bizkaia. La romería marítima que estrechó los lazos de unión entre las localidades de Bermeo, Elantxobe y Mundaka, dejando atrás las antiguas rencillas por la isla de Izaro, se volvió a celebrar con el habitual fervor de miles de personas, pero con mayor sosiego que en ediciones precedentes.
No hubo percances graves que lamentar durante la Madalena, salvo alguna lipotimia causada por el intenso calor que acompañó el recorrido matutino y vespertino de la comitiva náutica en su travesía por los puertos de Bermeo, Elantxobe y Mundaka. La aún más extremada seguridad marítima -merced a la implantación de una nueva legislación por parte del Ministerio de Fomento- junto con los caprichos del calendario, rebajaron el número de asistentes para goce de bermeanos, elantxobetarras y mundakeses, que disfrutaron de la larga jornada festiva con mayor desahogo. "La esencia de la fiesta se ha recuperado", afirmaron los primeros ediles de las tres localidades. Por ello se congratularon "tras haber podido recuperar el ambiente tradicional del día de la Madalena, que no debía haberse perdido nunca antes".
Con el mahón como indumentaria principal y el pañuelo anudado al cuello, la celebración sirvió para que Bermeo reafirmara, un año más, la pertenencia de la isla de Izaro. La fórmula tradicional para la confirmación de la posesión del islote convirtió a Xabier Legarreta, alcalde bermeotarra, en el protagonista de la jornada debido al preceptivo lanzamiento de la teja en las cercanas aguas de Izaro, trámite que efectuó "sin sobresaltos". Era su segundo año, "y de nervios, nada de nada", espetaba un primer edil "consciente de el honor que supone para un bermeano" hacer llegar la teja hasta el agua. Al grito de la ritual frase "Horraino heltzen dira Bermeoko itoginak" -"Hasta ahí llegan las goteras de Bermeo"-, el momento más simbólico de la jornada fue seguido con sumo interés por decenas de embarcaciones apostadas frente al Ortube, barco que hace las veces de centro festivo. No obstante, para entonces dos ediles del Consistorio bermeano ya habían izado la bandera rojiblanca de la villa y la ikurriña sobre la isla, e instantes después, fue rubricada el acta que certifica el cumplimiento de la antigua usanza. Porque las tradiciones de la Madalena son de obligado cumplimiento desde hace algunos siglos.
La novedad principal de la romería náutica consistió en el reforzado dispositivo montado en torno a la celebración, helicóptero de la Er- tzaintza y la novedosa figura del coordinador de seguridad incluidos. No obstante, su actuación no resultó necesaria en ninguna incidencia reseñable. "Además, nosotros ya cumplíamos desde hace algunos años con las exigencias estipuladas en la nueva legislación", agregaba Legarreta, quién se felicitaba "por el buen trabajo de la organización" llevado a cabo "desde los tres Ayuntamientos, apoyados por los diferentes organismos de salvamento, la Ertzaintza y demás". Por ello, "la normativa de seguridad no nos ha afectado sobremanera", recalcó
Desde la salida del puerto de Bermeo -pasado el mediodía- hasta la llegada a Izaro, el trayecto por mar de casi una hora que separa ambas localidades, con parada en la isla de Izaro, fue realizado sin sobresaltos. Convertido en responsable de los tres municipios por algunas horas tras portar los bastones de mando entregados después de tocar tierra, Legarreta fue agasajado con honores por Amaia Eiguren -alcaldesa de Elantxobe, antes de comer-, y Unai Rementeria -primer edil de Mundaka, por la tarde -, para terminar a las 19.30 horas en su propia localidad el recorrido marítimo. |
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