bilbao. El 5 de junio del año pasado, ETA anunció el final del alto el fuego que comenzó 439 días antes y la "apertura de todos los frentes". Más de dos meses después, el 24 de agosto, y tras una serie de atentados de escasa relevancia, el grupo armado redujo a ruinas la casa cuartel de la Guardia Civil de Durango con una furgoneta bomba cargada con entre 80 y 100 kilos de explosivo. Fue la primera acción atribuida a la nueva estructura de ETA en Bizkaia, que ha cargado con la mayor parte del peso de las acciones de la organización desde entonces -incluido el coche bomba que costó la vida de un guardia civil el pasado 14 de mayo en Legutiano-, y que cayó ayer en una operación del Instituto Armado dirigida por el juez Baltasar Garzón.
En total, fueron detenidos ocho activistas legales -no fichados- de la banda y el miembro liberado -a sueldo- Arkaitz Goikoetxea. Este último sería el dirigente de lo que el Ministerio del Interior vino a bautizar como complejo Bizkaia, una forma de organización que trasciende a los tradicionales comandos y que estaría formada por uno o dos liberados apoyados por una red de legales, cuyo ámbito de actuación se extiende más allá del territorio vizcaino.
La capacidad operativa de ETA ha quedado, por tanto, mermada en gran medida tras la operación de ayer, que tuvo lugar dos días después de que el grupo armado diera el pistoletazo de salida a su campaña de verano con las cuatro bombas que colocó en Noja y Laredo, y en la víspera del encuentro que mantendrán hoy en La Moncloa el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente del PP, Mariano Rajoy. A pesar de que ayer no se estableció una vinculación directa entre los detenidos y los atentados del domingo, algunas fuentes apuntaban a que esta acción precipitó los arrestos -al parecer, estaban siendo objeto de seguimientos desde hace varias semanas-. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, tampoco pudo confirmar su autoría en el asesinato del ex edil del PSE en Arrasate Isaías Carrasco, el 7 de marzo pasado, dos días antes de las elecciones generales, y se remitió a las investigaciones en curso.
pistas Arkaitz Goikoetxea estaba situado por las Fuerzas de Seguridad como una parte fundamental de este entramado desde que fuera identificado, junto a Jurdan Martitegi -que no se encuentra entre los arrestados ayer-, como el autor del atentado frustrado contra el Palacio de Justicia de Getxo, el 11 de noviembre de 2007. Ambos han ido dejando un reguero de pistas que les han vinculado con buena parte de las acciones de ETA tras el final de la tregua, como los restos biológicos que dejaron en uno de los vehículos empleados en su huida tras el atentado de Durango.
Después de ser identificados, se especuló con su posible huida a Iparralde tras saberse quemados y su sustitución por otros activistas. Sin embargo, con los nueve arrestos de la madrugada de ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se apresuró a señalar que "no queda nada" del complejo Bizkaia. A continuación especificó que "no podemos asegurar que se trate del único comando operativo de ETA, pero sí que era el más activo el más dinámico y el más buscado".
El jefe de esta estructura, Arkaitz Goikoetxea, fue arrestado en un piso de la calle Iturribide, en Bilbao. En el inmueble se encontraban dos activistas legales del complejo, Ana Isabel Prieto Furundarena y Maialen Zuazo Aurrekoetxea. Ésta compartía dormitorio con el presunto jefe del complejo, mientras que Prieto Furundarena se encontraba en otra habitación. Todos ellos estaban durmiendo en el momento de la detención.
El resto de miembros de ETA no fichados que cayeron ayer son Adur Aristegi Aragón y Gaizka Jareño Agurriza, que fueron apresados en Elorrio; Iñigo Gutiérrez Carrillo y Mikel Saratxo Moro, arrestados en Getxo; y, fuera de Bizkaia, Aitor Kotano Sinde y Libe Agirre Mazaga, que fueron detenidos en Nigrán (Pontevedra) y Fuengirola (Málaga), respectivamente. Ambos se encontraban en dichas provincias de vacaciones o por cuestiones personales. Según algunas fuentes, en realidad la operación tenía como fin detener a diez personas, por lo que habría un huido que no tendría por qué ser Jurdan Martitegi. Mientras los pisos de todos los detenidos eran registrados, Interior no descartaba nuevos arrestos.
El propio juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, se desplazó ayer a Bilbao para dirigir el operativo, dada su importancia. Estuvo acompañado de secretarios y funcionarios del Juzgado Central de Instrucción número 5, así como de dos fiscales.
Esta actuación fue bautizada por la Guardia Civil como Operación Mike Papa, en homenaje al agente Juan Manuel Piñuel, que falleció el 14 de mayo tras el estallido de un coche bomba contra el cuartel de la Guardia Civil de Legutiano. Otros cuatro agentes resultaron heridos. |