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Los veteranos Juan y Julián Arana alimentan el horno. |
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Nuevos humos para el calero
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Juan Arana, encargado de elaborar la última hornada de cal hace más de 50 años, reavivará el fuego del viejo calero de San Justo mañana sábado bajo la atenta mirada del monte Gorbeia. Texto y foto Laura Palacios
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LA piedra caliza, la madera y el fuego tienen una nueva cita este sábado bajo las faldas del Gorbeia. Como ya es tradición desde hace más de diez años, el espeso humo del viejo calero de San Justo volverá a encenderse a primera hora de la mañana tras la celebración de la romería en torno a la ermita de los Santos Justo y Pastor, situada en la barriada Ozerinmendi de Zeanuri. Desde este privilegiado emplazamiento, los asistentes podrán disfrutar de una de las actividades más importantes en las tradiciones sociales vascas, la elaboración de la cal a la antigua usanza. Además de disfrutar de la fiesta, todo aquel que se acerque a recordar este emblemático acto tendrá la oportunidad de colaborar en la puesta en marcha del calero.
A las 11.00 horas de la mañana, Juan Arana, una de las cuatro personas que elaboró la última hornada de cal en este mismo lugar allá por el año 1950, volverá a encender el horno, una pieza de tipo francés que se caracteriza por estar excavado en una zona de pendiente o contraterreno. Con este gesto, Arana provocará una casi olvidada pero inconfundible humareda blanca que se elevará, como ya lo haría hace más de un siglo, entre los robledales de San Justo, en su búsqueda ascendente de la cumbre del monte Gorbeia. Al amanecer del domingo, el viejo instrumento comenzará a vomitar los primeros trozos de cal viva.
"La recuperación de este viejo calero supone poner un grano de arena en la preservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico cultural de Gorbeialdea", recalca orgulloso Jon Urutxurtu, miembro de la asociación Ipizki Taldea de Zeanuri, organización encargada de revivir y recuperar las costumbres enterradas en la memoria de la comarca. "Todos los años hacemos el mismo ritual porque es una pena perder los recuerdos que nos acercan a nuestros antepasados, por eso animamos a la gente a que venga a conocer in situ los pormenores de esta actividad ancestral y así convertirla en una tradición también nuestra", señala Urutxurtu. Tras el encendido, todos los asistentes estarán invitados a una degustación de un hamaiketako consistente en tocino, pamitxa, sardinas y vino.
Este acto tiene su cita anual con la localidad desde el año 1996, cuando los miembros de Ipizki Taldea reconstruyeron el calero de San Justo, abandonado desde el año 1950. "En aquel año los hermanos Juan y Julián Arana junto con Cándido y Félix Goikuria encendieron el calero por última vez para fabricar dos mil quintales de cal -unos cien mil kilos- que fueron utilizados como abono en las tierras de labranza de ambas familias", relatan desde la asociación.
El calero, también conocido como karabi en Gorbeialdea, era un elemento habitual en la sociedad rural ya que la cal se aplicaba en muchos aspectos de la vida cotidiana, como por ejemplo para la construcción de muros y paredes, el abono de las tierras o como elemento para luchar contra el tifus y la viruela. Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, incapaces ya de competir con la producción industrial de los abonos químicos y del cemento, estos hornos comenzaron a ser abandonados para llegar a desaparecer hacia los años cincuenta. "Por desgracia, hoy en día están en desuso y en avanzado estado de ruina", se lamentan desde Ipizki Taldea.
El horno volverá a humear a las 11.00 horas de la mañana tras la romería a la ermita de San Justo |
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