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Los miembros de la Coral de Enfermos de Parkinson, dirigidos por Balbino Rojo, durante su actuación la noche del sábado en el Arriaga bajo una imponente luna. |
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Noche de Luna llena y estrellas
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El teatro Arriaga recibió la noche del sábado a 60 aficionados a la zarzuela dispuestos a hacer disfrutar al público en el estreno de las 'Noches de Plenilunio'. DEIA compartió con ellos las horas previas y les acompañó sobre el escenario.
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La noche del sábado una gran luna llena inundó poco a poco el escenario del Teatro Arriaga. No era un simple decorado, pues la verdadera luna y sus estrellas decidieron alojarse en el recinto bilbaino para dejarse llevar por la música. Y es que, sobre las tablas, un puñado de valientes, las estrellas que acompañaban a esa gran luna decorada, se arrancó con una pieza de zarzuela en el estreno de las Noches de Plenilunio, la iniciativa organizada por el teatro bilbaino para abrir su espacio al público y que en su estreno estuvo dedicada al denominado género chico.
La cita estaba fijada a las 22.00 horas, pero la velada se inició a las 20.00 horas, cuando los 60 aficionados que secundaron el bautizo de esta iniciativa comenzaban a prepararse para su actuación. Ensayos, bromas, cánticos y algo de picar. Paseando por la sala polivalente del teatro, los miembros de la Asociación Coral de Enfermos de Parkinson, bajo la dirección de Balbino Rojo, canturreaban para quitar los nervios. En la calle, tomando el fresco y charlando con unos amigos, estaba uno de los mejores cantantes, Fernando Eguiluz. "Siempre me ha apasionado la zarzuela. Con 14 años ya iba a ver grandes espectáculos", explicaba. Arriba, en los camerinos, el resto de participantes se preparaba para la que sería una noche mágica con el público rendido a sus pies. DEIA compartió con estos aficionados, muchos de los cuales pisaron por primera vez un escenario, las horas previas a su actuación.
especial "¡Qué noche tan especial!", se oye por los pasillos. Poco a poco los camerinos se inundan de perfume, tacones y corbatas. "Todavía me falta darme un poquito de color", bromea Isabel de Odriozola, mientras se maquilla delante del espejo. Ella es una de las estrellas de la noche que cantará a dúo con Luis del Olmo. "No estoy excesivamente nerviosa. De hecho, estoy deseando salir al escenario. ¡Qué ilusión estrenarme en el Arriaga!". A su lado, en el camerino, nos topamos con Isabel Bravo y Sofía Extremiana, madre e hija que comparten el gusto por la música. "¿Nerviosas? ¡Qué va!, estamos deseando salir al escenario".
"Mi actuación quiero dedicársela a toda mi familia", detalla la benjamina, Sofía, de tan sólo 13 años. Su madre, Isabel, también ha acabado de prepararse. "He cantado en bodas, en algún pub…, pero nunca en el Arriaga", declara su madre.
De pronto, aparecen Pilar Posadas y Belén Cuevas, también madre e hija. "Cantaré yo sola y después haré un dúo con mi hija", explica Posadas. Ambas se muestran bastante relajadas. El ambiente rezuma paz, serenidad y tranquilidad. No falta mucho para que empiece el espectáculo, así que discretamente nos vamos para dejar que las estrellas se preparen y ensayen con tranquilidad. "¡Mucha suerte a todas!". Después, se las vería como auténticas divas.
Ya casi es la hora. Faltan apenas veinte minutos para que todo se ponga en marcha. Nadie parece estar intranquilo. Los participantes toman algún que otro café, fuman cigarrillos y pican del catering que el Arriaga les ha preparado. En las escaleras, charlando con unos amigos aficionados a la zarzuela como él, nos topamos con Ricardo Aragonés, el participante de mayor edad. "A mis 90 años, todavía considero que tengo espíritu de niño", comenta entre risas. "No queremos desconcentrarle…". "¡Tranquilos!, estoy encantado de poder hablar con vosotros", responde. Aragonés rezuma ternura por todos sus costados. Se muestra dicharachero y con muy buena memoria. En pocas palabras, encantador. "Es la primera vez que canto en el Arriaga. Me figuro que dará mucho respeto", explica. "El gusto por la música lo heredamos mi hermano y yo de mi madre, que cantaba muy bien", rememora.
El tiempo se pasa volando y ya es la hora, por lo que los artistas tienen que empezar a ocupar el escenario. El público les espera. Desde el anfiteatro les deseamos toda la suerte del mundo. El espectáculo comienza y el público aplaude incansable. Nuestras particulares estrellas triunfan en la que fue, sin duda, una de sus noches mágicas.
"¡Que noche tan especial!" se oye por los pasillos. Poco a poco, los camerinos se llenan de tacones y corbatas
En las horas previas nadie está intranquilo; algunos toman café, otros fuman cigarrillos o pican del catering
los participantes
Ricardo Aragonés
90 años, Bilbao
"Mi hermano y yo siempre hemos cantado bien. A mi madre le hubiese gustado que me hubiera dedicado al mundo de la canción, al espectáculo. No pudo ser, pero estoy muy ilusionado", asegura quien puso al público en pie con su tema 'Ay, mi morena'.
Pilar Posadas y Belén Cuevas
63 y 40 años, Castro
Madre e hija comparten el gusto por la música. Cantan en un coro y éste ha sido su gran salto. 'Los claveles' y 'Canta y no llores' fueron las piezas que interpretaron. Cuevas, administrativa de profesión, dedicó su tema "a toda la gente de buena voluntad". |
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