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03-10-2008
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Cayetano Lupeña se divierte con un perro bóxer.
durangaldea
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El mañariarra Cayetano Lupeña hace un llamamiento a otras personas con enfermedades coronarias para constituir una agrupación y solicitar a Osakidetza la implantación de un centro de recuperación cardiaca en la comarca.
Iban Gorriti
Todas las iniciativas nacen partiendo de una situación personal. Cayetano Lupeña sufrió su primer infarto en 2004. Tenía entonces 44 años. Un golpe de salud así cambia la vida a cualquier persona. Él fue uno de ellos. Los primeros meses transcurrieron "terribles", pero gracias al apoyo fundamental de su familia, grandes amigos y del cardiólogo Iñaki Lekuona, pudo remontar la situación.

A día de hoy, hace un llamamiento positivo a otras personas en su misma situación para disfrutar de la vida creando una asociación de enfermos cardiacos de Durangaldea, así como un "centro de recuperación cardiaca", inexistente en Bizkaia.

Tras sufrir el primer revés, el de Mañaria conoció a otros enfermos que habían vivido las mismas circunstancias o similares debido a que hay muchas patologías diferentes. Se topó con algunos que lo habían superado. Habían recuperado el optimismo, esa alegría que supone el mero hecho de vivir. "Celebré cada nuevo día como un regalo", rebobina. También conoció a aquellos que viven el otro polo emocional: aquellos que cayeron en "fuertes" depresiones, en apatía por la vida y "apenas se atrevían a salir de la seguridad que le ofrece el entorno familiar".

Lupeña transmite que para recuperarse de un infarto o afección coronaria, la persona recibe, además de una larga lista de medicamentos, una serie de recomendaciones generales. Tras salir del hospital, el enfermo y sus familiares se encuentran “solos, confundidos, desinformados” y con una serie de informaciones contradictorias.

Hay que dejar el tabaco, cambiar la dieta, hacer ejercicio, animarse, salir, vivir como si nada hubiera pasado… Pero, la realidad, a fin de cuentas, no es tan fácil.

Surgen mil preguntas. Ochos de ellas sirven para sentir empatía con estas personas. ¿Cómo y quién ayuda a dejar de fumar? ¿Qué es exactamente eso de una dieta saludable? ¿Cuánto y qué ejercicios son saludables? ¿Cómo superar la angustia y la depresión? ¿Que ocurrirá con el futuro laboral? ¿Puede seguir trabajando? ¿Cómo se resuelve la pensión de invalidez? ¿Quién gestiona el interminable papeleo para acceder a las ayudas a las que tienen derecho?

“Todos los días nos pasamos yendo de un especialista a otro, de un funcionario a otro, recibiendo consejos de todos y luego, en la soledad de la noche, inventando o imaginado peligros más terribles de lo que son en realidad”, resume Lupeña.

De ahí, de esos atardeceres llenos de reflexiones nació en la mente de Cayetano la necesidad de una asociación de enfermos cardiacos de Durangaldea. Para compartir experiencias. “¿Quién te va a entender mejor que alguien que ha pasado por lo mismo? Pretende junto a, por ahora, ocho amigos más que la agrupación les represente ante las administraciones y entidades públicas, “para ser escuchados por una sociedad mercantilizada en la que sino rindes al 200% eres automáticamente excluido”, lamenta con raciocinio realista. Suelen quedar los sábados.

El primer objetivo de la futura asociación sería conseguir la creación de un centro de rehabilitación cardiaca en el que se haga un seguimiento diario y de por vida del enfermo: programas de ejercicio físico diario o semanal guiado y personalizado por entrenadores o fisioterapeutas especializados, programas para superar el tabaquismo, clases de cocina saludable, soporte psicológico especializado.

Pero también tiempo para actividades físicas conjuntas: marchas montañeras, excursiones en bicicleta y las por llegar. Es un proyecto que ya está contemplado en la nueva ley de dependencia y al que se la ha destinado una partida presupuestaria.

Reivindicacíon “Sentirnos útiles” A su juicio, no sólo estos ciudadanos han de aprender a vivir con la enfermedad. Los familiares, el gran soporte de muchos de ellos, también deben saber que los enfermos coronarios “no somos inútiles y que podemos realizar muchas tareas y sentirnos útiles”, reivindica. Se necesitan personas con ánimo y que estando sanas colaboren con el fin de facilitar algunas tareas. Los enfermos no siempre se encuentran en las mejores condiciones. De alguna forma hay que echar a andar y es por eso que Cayetano Lupeña ha lanzado este llamamiento general: “Necesitamos una asociación en la que podamos plantear y resolver nuestros problemas, tanto sanitarios, sociales o personales”.

Para coordinar la creación de esta futura agrupación el mañariarra ha puesto a disposición de las personas interesadas un número de teléfono, el 650 817 600, y una dirección de correo electrónico: durangaldea-cardio@googlegroups.com.

Los alrededor de 400 afectados por enfermedades coronarias en Durangaldea se preguntan por qué no se dan los pasos necesarios para implementar un programa de “rehabilitación cardiaca en la comarca. El problema no es económico sino de voluntad política e interés por parte de los profesionales de la salud”.

La frase: “¿Quién te va a entender mejor que alguien que ha pasado por lo mismo?”

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