|
|
|
Vida sin fronteras
|
|
Irracionalidad universitaria
|
|
Rafa Redondo
|
|
 |
COMO un dogma, asumimos la darwiniana supervivencia de los más fuertes sin que sepamos aún qué significa, aunque algunos den por hecho que los más fuertes son los más ricos. En un conocido centro tecnológico, el ochenta por ciento del alumnado declaraba solemnemente que el motivo determinante de la elección de su carrera era el dinero. Algunos encuestados sobresalían por su grado de estrés, dificultad para la comunicación y, lo que es peor, por sus reacciones psicóticas relacionadas con el alto grado de competitividad, que en dos casos derivó al suicidio. Todo un cuadro patológico recogido en una tesis doctoral, y coherente con la cosmovisión que, ya en 1964, Erich Fromm (recomendamos su nueva colección en la editorial Paidos) describió del capitalismo en su emblemático trabajo Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea. Ahora, los actuales Planes de Bolonia, que configuran el futuro de la universidad, evidencian la epidemia mercantil que la invade.
Auguro que encomendar la racionalidad universitaria al flujo irracional del mercado será un histórico fracaso. Los mercaderes no hacen -no saben hacer otra cosa- que enmascarar los grandes anhelos que el ser humano, hambriento de otra conciencia y de otra vida, depositó desde la edad media en la Universidad, ayer alma máter de la sabiduría, y hoy convertida -o pervertida- en un departamento de formación empresarial. Pero a la vista de la crisis del capitalismo, el más fuerte será el más bueno, y el mejor, el solidario que tenga el valor de trascender sus fronteras; el que enseñe más a compartir que a competir. Los fieros dinosaurios se extinguieron, los tigres se extinguen y el gran depredador humano, a este paso, desaparecerá con ellos, sin a penas saber qué pintó en el planeta. Aunque eso sí, con la borrachera de los certificados de calidad en su maletín de piel. |
|