LAs timbas ilegales en garitos sórdidos repletos de humo y copas de whisky, con mafiosos armados y perdedores desesperados apostándose casa y mujer, ya sólo existen en las películas. Ahora, la fiebre del poker se juega on line y los famosos aprenden a marcarse un farol en programas de la teleque enseñan las claves del Texas Hold'em no limit. Porque la escalera real de color está de moda y la búsqueda de esta mano soñada, la más alta que puede ligar un apostante, la han iniciado ya unos quince millones de personas en todo el planeta que mueven 18.000 millones de euros al año.
Y mientras algunos lamentan que este mundo haya perdido su encanto canalla, otros se alegran de que se desestigmatice la práctica de un juego de azar en el que, según los entendidos, las matemáticas cuentan más que la suerte. Incluso, hay quien ha convertido el poker en un medio de vida que le ha permitido retirarse de su rutina laboral, aunque, eso sí, a cambio de no menos de ocho horas al día coordinando distintas partidas a la vez.
"2.000, 3.000, 4.000 euros al mes... Hay gente profesional que puede llegar a sacarse un buen sueldo on line, además de lo que ganen después en torneos". Jon Salvidea es jugador de poker, pero no es ni un forajido tejano ni un gángster del crimen organizado. Él no es más (ni menos) que un donostiarra de 23 años que estudia Informática en la UPV. Pero también puede sentirse orgulloso de haber creado en Euskadi la pionera JAPE (Jugadores Amateur de Poker de Euskadi), que con poco más de un año es la decana de las muchas asociaciones de este tipo que han surgido después en todo el Estado.
"En la universidad, cinco amigos nos aficionamos a jugar de vez en cuando y decidimos crear la página web Euskadipoker.compara unir a la gente que practicaba desde su casa pero que no tenía posibilidades de hacerlo en vivo. La cosa fue creciendo poco a poco y mi amigo Fernando Sáenz y yo decidimos crear una asociación, JAPE, para fomentar esta práctica", explica Salvidea. En poco más de un año, han logrado superar los 300 socios, registrar 300.000 entradas en su web, apadrinar un club de poker en Donostia y reunir recientemente en Tolosa a más de un centenar de personas en un encuentro de Texas Hold'em, cifra sin precedente en torneos sin un casino o una casa de apuestas detrás.
Y como el sueño de todo loco del full es saltar del ciberespacio al tapete, los diez mejores en aquella macrotimba de Tolosa fueron premiados con un puesto en la fase clasificatoria del campeonato estatal que está teniendo lugar este fin de semana en el Casino Kursaal de Donostia.
Se lo jugarán todo, junto con unos cien apostadores más, al Texas Hold'em no limit, la modalidad de poker más popular del mundo en la que no hay apuesta máxima: cualquiera puede poner encima de la mesa todo el dinero que tenga si cree que con sus dos cartas ocultas y las cinco comunes descubiertas sobre el tapete puede ligar la mejor mano.
Superarles o engañarles lo suficiente para que se tiren. En eso consiste esta variedad conocida como el Cadillac del poker desde que Matt Damon la definiera así en Rounders, film de culto entre la nueva tribu urbana que ha surgido alrededor de este juego de naipes. Porque en los torneos internacionales, todo es extravagancia. El poker obliga. Fashion-victims niponas, cowboys decadentes, veteranos adinerados y ganadores impregnados de misticismo y elevados a la categoría de gurús como el español Juan Carlos Mortesen o la célebre saga de los Pelayo.
Todos ellos comparten tapete y crupier en los tours con chavales introvertidos que van en chándal. Son jóvenes, la mayoría nórdicos y llevan gafas de sol para ocultar su expresión cuando farolean, aunque no pueden esconder que echan de menos una pantalla tras la que parapetarse y un ratón bajo su mano derecha.
Aunque el arquetipo de jugador on line es un varón de entre 25 y 34 años, también las chicas han encontrado su hueco con nombres destacados como la gallega May Maceiras, fichada por la patrocinadora Everest para dedicarse profesionalmente a los torneos en Las Vegas. "Ésta es una disciplina en la que lo que cuenta es la inteligencia, por eso las chicas son bastante buenas", subraya Jon Salvidea, quien asegura que en Euskadi, JAPE cuenta con "una buena cantera".
El objetivo de esta asociación, así como del Donosti Poker Club, es compartir conocimientos entre los jugadores locales y profundizar en el desarrollo de sus habilidades. "Todavía no hay nadie que haya despegado, pero hay gente muy buena que va a dar que hablar".
Pero, futuras estrellas del póker o no, el objetivo de los contagiados por este fenómeno es la diversión: "Aquí no hay intereses turbios ni cosas raras. A los perros sucios se les huele a la mínima. Durante el tiempo que llevamos con JAPE en marcha, todo ha sido muy limpio y no hemos tenido ningún problema porque jugamos para pasárnoslo bien".
Aunque el arquetipo de jugador on line es un varón de entre 25 y 34 años, también las chicas han encontrado su hueco con nombres destacados como la gallega May Maceiras, fichada por la patrocinadora Everest para dedicarse profesionalmente a los torneos en Las Vegas. "Ésta es una disciplina en la que lo que cuenta es la inteligencia, por eso las chicas son bastante buenas", subraya Jon Salvidea, quien asegura que en Euskadi, JAPE cuenta con "una buena cantera".
El objetivo de esta asociación, así como del Donosti Poker Club, es compartir conocimientos entre los jugadores locales y profundizar en el desarrollo de sus habilidades. |