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Los huecos en el suelo ya han desaparecido en la parcela de la Torre Iberdrola y ya se ve como el núcleo del edificio empieza a despuntar por encima de la superficie. Foto: J. M. Martinez |
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La Torre Iberdrola prevé culminar en sólo diez meses los 165 metros de su estructura
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en 10 días empezará a despuntar sobre la superficie y crecerá un piso por semana. En poco más de un año se habrá colocado la piel de cristal que se instalará 14 plantas por debajo de la estructura.
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Alberto G. Alonso
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Bilbao. En tan solo diez meses los bilbainos podrán admirar la magnitud de la Torre Iberdrola. Este el tiempo que la promotora tiene asignado en el calendario para concluir la construcción de la estructura de 165 metros de altura que albergará la 41 plantas de oficinas en el edificio más elevado de Euskadi.
"Parece poco tiempo pero hasta ahora el calendario que nos hemos impuesto al principio se está cumpliendo sin demoras y esperamos seguir así", explica Carlos Iturriaga, arquitecto coordinador de la gran torre diseñada por el famoso César Pelli.
Uno de los hitos en ese planning, que permitirá elevar el esqueleto de vigas y hormigón en tiempo récord, se cumple en diez días. El edificio empezará a crecer por encima del nivel de la calle tras haberse finalizado la construcción de todos las plantas subterráneas y garajes. De hecho, ubicándose en la recién estrenada calle Ramón Rubial, ya se puede observar como el núcleo central del edificio supera esa emblemática cota cero.
El sistema de construcción elegido es la razón de ese adelanto. Iturriaga explica que "la estructura va a ir creciendo en tres plantas a la vez. Primero se construyen los muros del núcleo central, luego el forjado inmediatamente inferior, con un sistema que evita las juntas frías de hormigón, y por debajo se trabajará en la estructura metálica del forjado y el núcleo construidos antes". Cada piso tendrá cuatro metros de altura.
Con esta fórmula se espera liquidar una planta cada semana de media "teniendo en cuenta que las primeros meses tardaremos un poco más y en los últimos, con al experiencia adquirida, un poco menos", indica Javier Urruchua, gestor de la obra.
Los tabiques del núcleo central, un espacio de 500 m2 de superficie que albergará ascensores, escaleras y comunicaciones, irán creciendo con un dispositivo autotrepante que se eleva según se van echando el hormigón.
Cuando la estructura llegue a un tercio de su altura, la planta 14, entrará la empresa contratada para colocar el muro cortina, esa piel de cristal doble que dará la imagen definitiva al rascacielos. Luego los tajos crecerán a la vez hasta que en octubre se finalice el esqueleto y allá, por enero o febrero de 2009, se termine la instalación del acristalamiento. La última parte que se colocará será el apéndice que servirá de cubierta para entrar en el edificio, a la altura de la plaza Euskadi.
Iturriaga reconoce que "nos enfrentamos al año clave del proyecto" debido a la confluencia en la obra de casi todos los contratistas previstos. Tras concluir el trabajo de la cimentación, ahora sólo trabaja el contratista de la estructura pero a partir de marzo se incorporará la constructora de la fachada acristalada que cubrirá las tres caras del edificio. Para esas fechas se adjudicará el contrato de instalaciones eléctricas, que aglutina las telecomunicaciones internas y el sistema de energía; y el de instalaciones mecánicas, que incorpora climatización, fontanería, saneamiento y protección antiincendios.
Luego resta adjudicar los acabados de arquitectura (mármoles, maderas, escaleras, barandillas, etc.) y la urbanización externa. Los ascensores los colocará la multinacional Schindler.
sin cambios por el cambio El cambio en la propiedad de la sociedad constructora, tras la llegada de la BBK, casi no ha supuesto mutaciones en el proyecto constructivo. Carlos Iturriaga especifica que "el espacio que ocupaba antes el hotel, ahora van a ser oficinas con lo que hemos aprovechado mucho el proyecto original para minimizar el impacto". Por ello se ha dejado la misma batería de seis elevadores que tenían adjudicadas las plantas del hotel, la distribución del gran hall de entrada no cambiará y se mantendrán algunos de los servicios que antes iba a dar el hotel y ahora los asume el rascacielos.
Por ejemplo seguirán el restaurante, la cafetería, casi con toda seguridad el gimnasio y se piensa en crear un centro de negocios. Será una serie de salas y servicios que permita a la empresas que se instalen en las oficinas alquiladas poder desarrollar reuniones y acceder a las nuevas tecnologías.
Incluso cabe la posibilidad de que, si se presenta la oportunidad y alguna firma quiere alquilar varias de estas plantas bajas puedan contar con ascensor privado y segregar parte del vestíbulo.
el coloso de abandoibarra
Los detalles
· Los plazos. Hasta la fecha, y ya han pasado más de 21 meses de obras, el calendario se está cumpliendo sin percances y sin salirse del presupuesto estimado.
· El riesgo. La construcción en altura del edificio es la fase más peligrosa por lo que implica de riesgo para los empleados y de problemas de coordinación entre los diferentes contratistas.
· Los cambios. A pesar de la desaparición del hotel del edificio con el cambio de la propiedad, el proyecto constructivo apenas si se ha visto afectado por cambios ya que se quiere que ese espacio sea ocupado por oficinas y algunos servicios para el edificio.
· La sorpresa. Pocos bilbainos se hacen a la idea de lo que va a suponer un inmueble de 165 metros de altura (como una torre de Isozaki puesta encima de la otra) en una zona despejada como Abandoibarra y que se va a poder observar desde múltiples puntos de la villa.
· La conclusión. Se espera que para verano de 2011 se pueda ocupar la torre a la vez que finalizará la Campa de los Ingleses.
la cifra
325
· Operarios trabajando a la vez. Para verano se espera llegar al punto crítico donde convivirá mayor números de trabajadores al unísono en el rascacielos.
Primera obra con tarjeta de acceso
La construcción de la Torre Iberdrola es pionera en muchos aspectos. Nunca jamás se había construido un edificio tan alto en Bilbao, nunca se había levantado en una área donde convergen hasta cuatro proyectos a la vez y nunca se había hecho un proyecto de tal envergadura en tan poco tiempo. A ello hay que añadir pequeños detalles como es el hecho de que es la primera obra en la que se tiene un control de accesos absoluto. Desde setiembre una barrera física impide a cualquier vehículo pasar a la zona de obras y desde hace unos meses todo los operarios tienen que estar registrados y tener su correspondiente tarjeta magnética de acceso para poder entrar. Una txartela que solo se les da después de que el coordinador de seguridad y salud de la promotora haya comprobado la situación legal de cada trabajador, si está dado de alta en la seguridad social o qué tipo de contrato tiene con la empresa contratada. "Somos muy rígidos en estos aspectos para no tener problema alguno quizás por ello estamos teniendo tan escasa siniestralidad hasta el momento", especifica Urrechua. >a.g.a. |
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