ES una mujer rockera, lleva la música en el corazón y, por eso, va a estar rockeando hasta que no pueda más”, asegura el gran Neil Young sobre Chrissie Hynde, la voz e imagen de Pretenders, grupo que el canadiense se llevó de gira para abrir sus conciertos. Algo parecido nos contó en su última entrevista en estas páginas, que seguiría actuando hasta que el público y el cuerpo se lo permitieran.
Y en ello anda. Como dice en una de sus últimas canciones, incluidas en su fantástico disco nuevo, Break up the concrete(Rhino.Warner), hay cosas que no cambian. Su nuevo repertorio, de tono marcadamente country, que se ofrece junto a otro Cd con sus grandes éxitos, sonará el miércoles próximo en el Kursaal donostiarra, con Coque Malla como telonero. Chrissie siempre ha sido una de las nuestras. Desde que nos mirara desafiante con aquella fantástica chupa roja y pantalones negros, ambos de cuero, en la portada del disco homónimo de debut de Pretenders, hace ya tres décadas.
Aquel que incluía Kid, Stop your sobbing o Precious, y que insuflaba carácter melódico y vigor a la new wave. Y lo siguió siendo con Pretenders IIgracias a Message of love o Talk of the town, antes de la desaparición lastimosa de James Honeyman Scott (guitarrista) y Pete Hynde regresa a Euskadi a presentar sus éxitos y su reciente y magnífico ‘Break up the concrete’ con un concierto en Donostia Farndon (bajista) por asuntos relacionados con las drogas. Tras esas dos joyas todavía entregó Learning to crawl, con formación nueva, con las destacadas Middle of the road, Back on the chain gangy My city was gone.
Desde entonces, nada fue igual, a pesar del reconocimiento comercial con su disco Get close(sección rítmica negroide y pelotazos como Don´t get me wrong), a pesar de lo cual, Chrissie siempre ha sabido ofrecer algunas perlas en cada uno de sus discos posteriores. Casi todos ellos, hasta 22, se encuentran, reunidos, en The best of, otro disco de éxitos que Pretenders incluye junto al lanzamiento de su último trabajo, Break up the concrete, un fantástico álbum que empequeñece sus últimos álbums debido a su calidad y que salda una deuda con sus fans de siete años sin canciones nuevas.
Hynde, con su eterno flequillo sobre los ojos y tan delgada, andrógina, sexy y concienciada como siempre (le monta un pollo a quien defienda las corridas de toros y se le ocurra decir algo contra los vegetarianos, como demuestra su última T-shirt, con el lema “todos los que comen carne son unos terroristas”) ha grabado este disco junto a un grupo de músicos estadounidenses, liderados por el batería Jim Keltner, allí, en su país natal, para darle un giro sonoro a su trabajo, ahora de evidentes querencias country rock, a través de un álbum que se grabó en apenas once días y que suena natural y sobrio.
Chrissie, mujer de banda, a la que le interesa “compartir ideas”, por lo cual siempre rechazó lanzarse en solitario, según nos confesó en su día, ha grabado un álbum marcado por los ambientes country y rockabilly. Que no desdeña el ritmo y la electricidad, caso de Boots of chinese plastico Don´t cut your hair, pero que deja un puñado de baladas “marca de la casa” que te quitan el aliento, con el subrayado de magníficas pedal steel guitars, especialmente en cortes como The nothing maker, Love´s a misteryy la enorme One thing never changed. Además, muestra su pasión soul en Don´t lose faith on me, juega con las teclas y los coros en The last ride, rescata el rock primigenio a lo Buddy Holly en el tema que da título al Cd y hasta juguetea, heterodoxa, con el ritmo complejo y de aires jazz en Almost perfect.
A sus 58 años, Hynde, una de las banderas femeninas del rock, sigue fiel a sus ideas. Marcando los tiempos en la edición de sus discos y giras, cuando lo ha creído necesario para criar a sus dos hijas de padres rockeros (Jim Kerr, de Simple Minds, y Ray Davies, de The Kinks). Y dejando en su último disco buenas muestras de lo que piensa sobre el mundo. De la falta de fe del ser humano, incapaz de luchar por lo que piensa y las relaciones sentimentales (“los amantes de hoy no son como los de antes, que solían encontrar una manera de que el amor perdurara”, canta) a críticas foreces a los tiempos actuales (“no me digas que eso es progreso porque es mentira/no se te ocurra venir con la excusa de que estábamos demasiado pendientes de si nos echaban la bomba y no nos dimos cuenta de dónde estaba el enemigo”).
VETERANÍA
“En la década de los sesenta se hubieran reído de pensar que a los sesenta años gente como los Rolling Stones, Springsteen o yo seguiríamos en el rock”, asegura divertida esta rockera sin edad, que cierra en Donostia una gira estatal de 8 conciertos. Rompe el cementosería la traducción del título de su disco actual. Su idea surgió en una gira por su país, Estados Unidos, al que ahora regresa puntualmente desde Londes porque ha comprado una casa y gestiona un restaurante. “El título quiere ser una invitación al público a conseguir un martillo y destruir todo el cemento que nos rodea”, explica esta mujer que asegura que “mi filosofía me mantiene optimista y se basa en no matar animales”, y dice tener un trabajo “del que disfruto y que hace bailar y divertirse a la gente; de eso va el rock”.